RANQUIL.- Un viaje a España, 10 lucrecias prestadas y la necesidad de desarrollar un proyecto que permitiera convertirse en una fuente de ingreso para la familia, fueron el punto de partida de una empresa pequeñita que está convirtiendo a esta apartada comuna rural del llamado secano costero de la provincia de Ñuble, en un centro de la chocolatería artesanal.
Poco a poco, la calidad de los productos que desde hace un año viene fabricando el matrimonio formado por Lilian Gálvez y Manuel Fica, comienza a ser reconocida no sólo en la zona, sino que ya en toda la región.
Lilian, quien, además, es una activa dirigenta vecinal y de grupos productivos, contó a La Cuarta, la dulcecita, que todo nació después de ser seleccionada para un viaje a España a ver organizaciones como parte de un proyecto del Fondo de Innovación Agraria (FIA).
"Allí visitamos algunas fábricas de mantecado donde tenían chocolates artesanales especiales. Me gustó la preparación y llegué con la idea. Como no teníamos capital porque mi marido estaba sin trabajo, un hermano mío pidió un préstamo. Con 10 mil pesos compré un kilo de chocolate en polvo, una bolsita chica de almendras, medio kilo de trufas y así, todo de paquetes chiquitos".
Fabrico así los primeros productos y con ellos empaquetados salió a venderlos por las calles, en las oficinas públicas y otros lugares.
"De a poco se incorporó al proceso de elaboración casera mi esposo. Seguíamos los consejos de una cuñada que vive en Santiago y que está dedicada al mismo negocio. Ella nos decía cómo hacer los rellenos y otros detalles. Actualmente, ya estamos comercializando una producción que va entre los cuatro y cinco kilos al mes", agrega la empeñosa mujer. Cuenta que lo más demoroso es la fabricación de las cajas para embalar el producto, las que hacen a pedido. "Primero ofrezco el chocolate y luego le digo al cliente que si lo quiere para regalo puede presentarlo en cajitas de distintas formas y colores, lo que también da buen resultado". Manuel confiesa que hay fechas en que el negocio anda sobre rieles, como el Día de la Madre, del Padre y el Día de los enamorados, donde todos piden corazones.
"Ahora para la Navidad, mi señora ya tiene los moldes de campanitas, viejos pascueros, botas y otras figuras. Nuestros planes son ir ampliándonos paso a paso, sin apresurarnos, haciendo las cosas bién, asegurando un producto de calidad, porque ello permitirá que nos vaya bien.", dice Manuel.