UDINE (Luigi Spaghetti).- Cada vez se le pone más dura la cosa a David Pizarro en el Udinese y ayer el club italiano explicó que las razones por las que castigó al chileno David Pizarro se basan en que el porteño jugó por Chilito ante Paraguay, por las eliminatorias mundialista, contra la opinión de los médicos tanos, lo que le habría ocasionado una recaída de una lesión en un glúteo.
"La conducta de Pizarro ha sido inadmisible, ya que comprometió su recuperación con ese partido. Había estado un mes ausente y cuando volvió contra el Siena, hace 15 días, sintió una reagudización de sus dolores, consecuencia de su falta de profesionalismo y por eso fue excluído", chupeteó el director general de Udinese, Pierpaolo Marino, quien de una le bajó la cortina el "Enano gruñón".
Añadió el guaripola italiano que Pizarro, quien no jugó ayer ante Reggina, "será colocado en el mercado", sobre todo si se confirma la buena actuación de su sustituto, el negrete ghanés Sulley Muntari, que anduvo derechito en el triunfo 1-0 de Udinese.
Marino se fue de toyo para explicar la posición de su club después que circuló un cahuín que atribuía la sanción a Pizarro a discrepancias sobre la renovación de su contrato con Udinese, que caduca en junio del 2004, fecha en la que, de no ser vendido antes, quedaría en libertad de acción y con el pase en sus manoplas.
Y como los tanos no son giles, prefieren operarse en breve del talentoso volante porteño, otrora regalón y con al que ahora no quieren ver ni en las cómicas.