- Permiso, caballero. Soy Claudina Cisterna, carné 4.791.009-9 y ya no sé a quién acudir, por eso que vengo a molestarlo.
- No es ninguna molestia, señora. Hable con toda confianza.
- Gracias. Esto me ocurrió el 4 de octubre del 2000, en el supermercado Montecarlo de Mapocho, pero hasta hoy me afecta. Ese día estaba pagando en la caja, pasó un gallo corriendo, supongo que era un ladrón, y el guardia Julio Hermosilla me agarró de un brazo y me llevó al segundo piso, acusada de cómplice.
- Lógico que usted, na que ver?
- Nada, pues. Esa es mi denuncia. En realidad, se trata de algo muy grave. Antes de que llegaran los carabineros, como corresponde, él me echó un montón de mercadería encima, como si yo la hubiese robado. Estuve detenida toda una noche en el COF de Vicuña Mackenna.
- Uuuuh, no me cuente na.
- No, sí le cuento. Pero antes, para que se dé cuenta de la manera en que se hizo el procedimiento, los carabineros de la comisaría de Santo Domingo se fijaron que mi identidad no correspondía con el del parte inicial y me añadieron el cargo de usurpación de nombre.
- Aaaah...
- Ni le digo la experiencia que pasé en la cárcel, y eso que mi patrona había pagado completamente el presunto robo. Por supuesto que al otro día quedé en libertad inmediata. Me querellé, le di cien mil pesos a un abogado que al poco tiempo me dejó tirada. Perdí el trabajo, la diabetes se me agravó y ahora no me atrevo a entrar a un supermercado.
- Chuuuu...
- He golpeado tantas puertas para exigir justicia en mi caso y no pasa nada. Lo último que hice fue al Sernac, y de allá me mandaron para acá, porque según ellos pasó la vieja. ¿Entonces, quién se responsabiliza del tremendo daño que me causaron? Por si acaso, mi fono es el 09-694-09-09.