Infructuosos resultaron los esfuerzos por salvarle la vida al pitufo Lean Carreño Mendoza, de un año y seis meses, quien el domingo se tomó un trago de parafina de un envase que encontró en una bodega del patio de su hogar, en la población Chile de Arica.
Su mami, Beatriz Mendoza, que ayer no conseguía reponerse del sentimiento de culpa por el descuido que originó la tragedia, señaló que su otro hijo, Jeremi (7), se dio cuenta que su hermano había bebido del mortal combustible y corrió a avisarle. Ella había salido a comprar y, al enterarse, regresó corriendo para llevarlo a la Unidad de Emergencia del Hospital, pues el pequeño estaba en pésimas condiciones producto de la intoxicación.
La mujer de 31 años sostuvo que "este dolor ha sido demasiado grande y ya no quiero tener más hijos. Esto ocurrió de un momento a otro, yo crucé al negocio a comprar una bebida y cuando regresé ya era demasiado tarde. No puedo creer que esto haya pasado".
El menor fue velado en el Pasaje Gramma de la población y a su modesta casita llegaron más de 300 vecinos que conocían al pequeño, pues siempre jugaba en la calle con los niños del barrio. Durante el funeral, los papás y familiares de Lean no pudieron resistir el dolor y lo despidieron con llantos y gritos.
El peque resistió un primer paro cardiorrespiratorio el lunes en la mañana. Sin embargo, en la tarde no pudo soportar un segundo y a las 15 horas, pese a todos los esfuerzos que se hicieron por reanimarlo, su vida se apagó. Desde que ingresó al centro asistencial su pronóstico era poco alentador, ya que el combustible provocó daños graves en sus pulmones y estómago.