Dos micros que chocaron en avenida Grecia arrasaron con un local de pollos asados, botaron una pandereta, echaron abajo un garage, chocaron un auto estacionado en un antejardín y dejaron a una familia chinita con los ojos redondos del susto, ya que una de las máquinas quedó estacionada en su patio.
La mansa escoba ocurrió pasadas las siete de la madrugada de ayer en Grecia, pasado Tobalaba. Los carambolazos se produjeron cuando los buses, de los recorridos 211 y 218, que circulaban en sentido contrario, se pegaron un pencazo porque los choferes iban hechos una goma y el gil de la 218 dobló al lote.
Después del guaracazo, la 211 arrasó con una asaduría de pollitos y las papas fritas salieron volando. "Las vitrinas se hicieron trizas", dijo María Torres, y para más recacha la micro derribó la pandereta de una casa habitada por puros chinos.
El matrimonio y sus tres hijos amarillos quedaron pálidos, ya que el microbús quedó chantado en el antejardín, a un pelo de meterse a la vivienda.
La otra máquina, la 218, chocó una casa esquina signada con el Nº 7680 de avenida Grecia y también pasó cascando hacia el antejardín. Afortunadamente, el arrendatario no estaba porque ya se había ido a la pega. La dueña de la casa, Sandra Urrea, vio con espanto que la mole echó abajo una cornisa, un garage y chocó un auto que estaba estacionado, cuyo parabrisas se hizo pebre.
Quince pasajeros de ambas máquinas sufrieron heridas y fueron llevados al Hospital del Salvador.