- Caballero, perdone que lo molestemos de nuevo. Somos los despedidos de Las Tacas.
- ¿Les pagaron?
- Naca la pirisnaca. ¿Sabe qué más? El problema es de los lentejas de la Inspección del Trabajo de Coquimbo. Fíjese que durante septiembre y octubre el hotel estuvo copado, y ni siquiera hicieron el intento de cobrar la plata que nos deben.
- ¿No se mueven ni con un tecle?
- Ni para los temblores. También supimos que hay varios eventos contratados hasta fin de año. ¿Cómo no les va a alcanzar para cancelarnos al menos una parte de los sueldos, indemnizaciones y vacaciones? Se supone que vamos primeros en la lista.
- Ah, chupalla. De veras que hay otros acreedores del trompa.
- El banco y los proveedores, pero de acuerdo a la ley laboral, los trabajadores tenemos prioridad. Sin embargo, como le digo el problema es de los inspectores. ¿Cómo nadie se da por aludido después de tanto reclamo? Simplemente, no se conmueven con nuestra situación. Con el empresario sería un poco más comprensible, pero no con la Inspección. De verdad que nos sentimos abandonados.
- Tranquiléin. De los pacientes será el reino de los cielos.