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| 02 de Noviembre de 2003 | |||
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Cementerios del país recibieron a miles de deudos en Día de Todos los Santos Vivos no olvidan a sus muertos Héctor Cossio L
Como todos los años, los cementerios a lo largo de Chilito se embellecieron con flores de todos los tipos y colores, para celebrar un aniversario más del Día de Todos los Santos, según el calendario onomástico occidental. En Camino a Canaán, el cementerio evangélico que celebró ayer su primer día en honor a los difuntos, se vivió durante toda la tarde una verdadera fiesta. Desde muy temprano, comenzó el movimiento en el recinto con los primeros protestantes que llegaron a adornar las lápidas de sus familiares con flores naturales de la época y una buena dosis plástica, pero multicolor. Para la familia Castillo Poblete, junto con visitar a doña Pastoriza Poblete Rodríguez, que falleció el 24 de septiembre pasado, el feriado les sirve para compartir con la familia y los hermanos de fe, además de aprovechar la oportunidad para escuchar alegres cánticos. Este año, la comunidad evangélica recibió a los peregrinos en su camposanto, estilo neogótico, con alegres cánticos interpretados por un coro nacional de gospel y animó la fiesta con una plaza de juegos infantiles. En el Parque del Sendero, entre tanto, los católicos también madrugaron para visitar a sus deudos y compartir la misa, ofrecida por el párroco del Templo Votivo de Maipú. Como el camposanto de enormes prados verdes alberga a muchos más difuntos, la visitas fueron radicalmente más masivas. Tanto así que el embotellamiento vehicular a la altura del cementerio obligó a los familiares a dejar solo al piloto al volante y a caminar largos trechos para traspasar a la puerta central del recinto, que estaba atestada por las ferias libres, al igual como hace siglos lo hicieron los mercaderes. A unos cien metros, el grupo de Juvenal Barriga Véliz y su esposa Clementina Aguiló, ambos de 75 años, no podían evitar las lágrimas al poner cada flor en la tumba de su nieta, Laurita, quien falleció hace cinco años en sus brazos, víctima de una insuficiencia cardíaca, lo mismo que sufre la pequeña María José Poblete, quien pierde cada día más fuerzas a la espera de un nuevo corazón en el Hospital Sótero del Río. No muy lejos de ellos, la tradicional y noble imagen de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile, que descansa habitualmente en el Templo Votivo, se levantaba imponente bajo una carpa blanca, donde el párroco rogó por los muertos y celebró una misa de precepto.
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