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| 02 de Noviembre de 2003 | |||
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Mujeres al mando La llegada del nuevo siglo consolidó la presencia femenina en cargos importantes dentro de distintas estructuras sociales. En Chile, se las encuentra en la administración del Estado y en el sector público.
En el gobierno chileno, sobran los ejemplos. Dos de los más destacados son los casos de la ministra de Defensa, Michelle Bachelet, y de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear. En la empresa privada ya no se conciben los directorios sin la presencia femenina, porque aporta esa visión integral que antes no se tenía para enfrentar la competencia industrial o comercial. Un gran apoyo ha llegado de libros y cursos de autoayuda, donde se concibe al ser humano como integral. Vale decir, ya no es el hombre-macho-proveedor-sin sentimientos. Así, los varones han entendido que 'tienen autorización' para llorar y expresar sus emociones. A su vez, la mujer-hembra procreadora-servidora-meramente receptiva ha entendido que 'sí puede'. O sea, tiene iguales capacidades intelectuales que el hombre y, si lo quisiera, podría hasta tener su fuerza. Pero con lo primero basta. Así, la idea de integración ha variado. El 16 de noviembre de 1998 fue ascendida a generala de Carabineros, Mireya Pérez, quien se convirtió en la primera mujer en Chile y en Latinoamérica en lograr el más alto grado de la institución. En cinco años, Chile no ha registrado otro ascenso de estas características. Hace 41 años, Carabineros fue la primera institución que integró en sus filas a las mujeres. Le siguió el Ejército hace 29 años. La autoridad afirma que "en lo personal, no me costó desarrollar mi carrera en Carabineros por el hecho de ser mujer; aunque estuve 14 años en el grado de teniente, 10 más de lo que corresponde a los varones. Sin embargo, llegué con 27 años de servicio al grado de coronel, al igual que los otros oficiales de los cursos paralelos".
MUJER INTEGRADALa generala reconoce que no ha tenido problemas para ejercer autoridad sobre los hombres de la institución, porque ya existe un historial femenino. Al principio se integraron 104 mujeres y hoy la cifra está cercana a 2000 en Carabineros."La mujer está integrada a todas las funciones y tiene la capacidad para desempeñarse en cualquier área que le encomiende la institución. No tiene que ver con un trabajo de fuerza, sino que de aporte profesional en los distintos grados. O sea, que una mujer dirija el tránsito es lo mismo que si lo realice un varón. No significa que se perderá la esencia femenina por tratar de parecerse a los varones", explica la generala. En relación con la familia, "lo ideal es compatibilizar la función de madre con lo laboral. Yo tengo dos hijos, y a veces puedo no tener tiempo para ir a una reunión de apoderados, lo que no significa que esté ausente. He podido ser mamá y a la vez ser generala sin ningún problema. Si no se tiene marido, como en mi caso, una buena nana puede suplir la situación. A lo mejor, si uno de mis hijos hubiera tenido mala salud hubiera tenido que optar", expresa la generala de Carabineros. "Para tener autoridad hay que predicar con el ejemplo, además para mandar hay que haber sabido obedecer en su momento, y tratar de no pedir lo que uno no es capaz de hacer. La idea es trabajar en equipo, pero sin delegar el mando", sintetiza Mireya Pérez.
ACOSTUMBRADALa periodista María Eugenia Oyarzún, ex embajadora ante la Organización de Estados Americanos (OEA); ex alcaldesa de Santiago; ex directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y actual directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Uniacc, posee una sólida trayectoria de cargos con mucha autoridad. Ella es una mujer acostumbrada a trabajar en equipo y dirigir en el campo laboral.En cuanto a que las mujeres sean jefas, la profesional expresa que "los hombres creen que por ese hecho serán más duras para mandar y exigir, y que van a ser como su competencia, lo que no es así. Otro punto es que las mujeres son las que menos creen en las mujeres. En conferencias femeninas he consultado si prefieren jefes o jefas... y la mayoría elige a los hombres". La periodista reconoce que no le ha costado ejercer el mando en los cargos que ha desempeñado, porque trata de no intentar ser más drástica o débil que los hombres. Ahora, cuando tiene que ordenar lo hace sin problemas. "No deben existir diferencias en el mando, claro que ese concepto de jefatura tiene que entenderlo de igual manera el funcionario o funcionaria. Ellos también son iguales", destaca la docente universitaria.
MACHISMORecuerda que cuando fue embajadora en la OEA "era la única mujer y todavía no tenía ni 40 años. Pienso que los varones en un principio a una no la toman en serio y se van por el lado del piropo. Las mujeres debemos demostrar dos veces más que los hombres que estamos capacitadas para mandar y debemos esforzarnos mucho más para ganarse un respeto. Esto es clave para tener una buena relación de trabajo".La ex alcaldesa de Santiago no cree que el machismo haya desaparecido, pero sí que se expresa menos que antes. La redactora política siente que ha sido afortunada tanto en lo familiar como en lo laboral, porque no ha buscado nada de lo que le ha llegado. "Mi receta es trabajar y disfrutar con lo que uno hace teniendo siempre desafíos al frente, y por eso me he involucrado en tantas actividades, pero he recibido muchas más satisfacciones que sinsabores", asegura María Eugenia Oyarzún. "Yo trato de hacer las cosas perfectas, o casi perfectas en lo posible. Si no lo encuentro perfecto me bajoneo. Siempre mi pelea principal es conmigo misma. Creo que no hay que creerse el cuento con la autoridad. Yo adopto la frase que se leía antes en los aviones: "este asiento está ocupado por un pasajero en tránsito", concluye humorísticamente la directora de Periodismo de la Universidad Uniacc.
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