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| 02 de Noviembre de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Primera crisis matrimonial Tras una primera etapa de encantamiento, en el matrimonio suele aparecer la desavenencia, el desaliento, el desencanto y la desilusión. FUNDACION CHILE UNIDO
Al tiempo "él lo comenzó a dar todo por hecho. Me decía que era mi obligación andar bien, cuidar a los niños, tener bonita la casa y también trabajar. Eso me daba rabia porque yo trabajo mucho. Me propuse hacer un tremendo esfuerzo para juntar más plata y poder comprarnos una casa, así como mandar a los niños a un buen colegio. Pero comencé a encontrarme con cero reconocimiento por parte de mi marido. ¿Cómo puede cambiar tanto una persona? De repente llegué a pensar que lo odiaba y que quería separarme".
EN BUSCA DE AYUDAQueriendo hacer "un esfuerzo" para salvar su matrimonio, Karen llamó a la Fundación Chile Unido. Su mayor queja era el cansancio y la falta de reconocimiento por parte de su marido. Karen tiene 26 años y después de oírla contar la historia de su matrimonio, uno percibe su personalidad romántica y también su dependencia y gran necesidad de cariño.Tuvo una infancia triste, con una madre alcohólica. Su escape, durante la infancia y adolescencia, fue inventarse cuentos con un príncipe azul. ¡Y lo encontró! Pero de lo que se olvidó fue que su príncipe está hecho de carne y hueso y que vive, trabaja, actúa y piensa como un hombre del siglo XXI. Karen explicó que nada estaba resultando según sus expectativas. "Felipe llegaba cansado. Sólo quería ver televisión y jugar un rato con la guagua. Recuerdo que yo estaba gorda, enorme esperando al segundo y sentía que no me quería. Lloraba sola en el baño. En la noche me acurrucaba a su lado y él ya estaba durmiendo. 'Esto cambiará cuando esté flaca de nuevo', pensé. Pero nada cambió y mi autoestima se fue al chancho. Ya no me arreglaba, todo me daba lo mismo. Entonces se le ocurrió que era bueno que yo trabajara, que eso me ayudaría a sentirme contenta. Él me consiguió un trabajo en una oficina". Su relato le permite un desahogo. "Al principio yo estaba feliz. 'Felipe va a estar chocho conmigo', pensé. Otra vez me hice expectativas y otra vez me llevé la tremenda desilusión. Lo único que cambió es que yo trabajo todo el día. Si estoy cansada él podría levantarme el ánimo, podría decirme cosas lindas, que soy lo mejor de su vida, que sigue enamorado, que me quiere horrores. No sé". Se habló con Felipe, el cual manifestó estar profundamente enamorado de su mujer y no entiende por qué ella dice que necesitan consejos matrimoniales. Se le hizo tomar conciencia de la necesidad de reconocer y aceptar los sentimientos del otro ya que cada uno tiene su propia visión y manera de sentir lo que están viviendo. Por otra parte, se detectó la necesidad de que Karen aprendiera a comunicar sus sentimientos ya que daba por hecho que él tenía que adivinar lo que ella estaba sintiendo.
INCOMUNICACIÓNFelipe no sospechaba mucho lo que Karen estaba viviendo ya que ella no se lo expresaba. Por otra parte, Karen buscaba la atención de Felipe por el lado de la queja y cómo no veía reacción de su parte, se autoasignó el rol de víctima, sintiendo profunda lástima por sí misma, obsesionándose con la indiferencia de Felipe; todo lo cual la ha llevado a caer en un círculo vicioso que ha ido deteriorando cada vez más la relación. Se trabajó con Karen la necesidad de buscar cariño y atención en forma positiva y expresarle a Felipe sus necesidades. Se los derivó a un profesional para que trabajara con ellos en forma conjunta.Karen se casó con muchas ilusiones, segura de tener un príncipe azul que le daría una vida de cuentos. Cuando después de unos años se empezó a percatar de que los sueños no calzaban con la vida real, su desazón fue mayúscula, generándose en ella un lastimoso resentimiento. Y en lugar de conversarlo con Felipe, de consultar o pedir ayuda, Karen comenzó a sentir lástima por sí misma y, como consecuencia, a acumular rabia y resentimiento contra su marido. Gran parte de su conflicto radica en la ausencia de comunicación. La prueba está en que Felipe se mostró muy sorprendido al ir enterándose de los sentimientos de Karen. A cada rato la interrumpía para decirle: "pero nunca me dijiste, nunca me pediste, yo no sabía que te importaba tanto". La versión de Felipe (28 años, de mirada seria y actuar tranquilo) es que su mujer se estaba volviendo "cada vez más intratable por andar todo el día con la cara larga. ¿Cómo puedo decirle que la quiero cuando la veo así? ¡Si dan ganas de salir arrancando!". Se les ayudó a reforzar la comunicación en forma asertiva y de reconocerse mutuamente lo que cada uno hace en y por su vida de casados. Se ayudó a Karen a aprender a valorarse por sí misma, a estar contenta consigo misma. Asimismo, se reforzó la necesidad de pedir y preguntar, no esperar que Felipe se dé cuenta solo de todo. Por su lado, Felipe descubrió la necesidad de asumir las carencias afectivas de Karen y, por tanto, estar un poco más atento a sus requerimientos, apoyarla con gestos y palabras cariñosas y alentadoras. A ambos se les recomendó que tengan fe el uno en el otro, que le den sentido a su matrimonio, que se proyecten juntos y que busquen las cosas que los une y que las refuercen.
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