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| 02 de Noviembre de 2003 | |||
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Terrorífico atraco en Maipú: Llegaron pidiendo caramelos e intentaron degollarla Con máscaras de Halloween asaltan y muelen a golpes a dueña de casa Carlos Godoy S
Los enmascarados aprovecharon la buena voluntad de la víctima, que salió a darles caramelos, para intimidarla con cuchillos y pistolas y pegarle hasta molerle la mandíbula, botarle tres dientes y quebrarle un brazo. Los hechos ocurrieron pasadas las 21.00 horas del viernes, en una casa del pasaje Capri, onda Maipú, hasta donde llegaron tres pericos con capas negras y máscaras para pedir dulces. Así fue como Silvia Castro Espinoza (63) salió a atender a los diabólicos. Le sacó el candado a la reja y justo cuando se disponía a abrir, sonó el teléfono. "Me devolví a atender y de repente los veo al lado mío. Me cortaron el teléfono y pidieron si tenía 'otra cosita' aparte de los dulces y las galletas. En ese momento me di cuenta que me iban a asaltar, me dio un escalofrío, pero igual les dije que eran bastante patudos y que se fueran, porque iba a llamar a la policía", relató la señora. Pese a que la nona les permitió que se llevaran la tele y otras cosas, los hampones sacaron debajo de sus capas pistolas y cuchillos y le exigieron la entrega de las llaves de las piezas, pero ella se negó y entre los tres comenzaron a patearla y pegarle cornetes a puño cerrado. Después que la arrojaron al suelo, continuaron dándole la zumba, con puñetazos en la cara que le quebraron la mandíbula y botaron tres dientes. En sus intentos por arrebatarle las llaves, los delincuentes también le doblaron el brazo izquierdo hasta que se lo quebraron. A pesar de las graves heridas, la mujer pudo llegar hasta el teléfono y marcar el 133 de Carabineros, pero estaba ocupado. Insistió con el número de la 25ª Comisaría de Maipú, pero tampoco la atendieron, así que tuvo que llamar a Investigaciones. A todo esto, los encapuchados seguían registrando la casa y uno de ellos escuchó que ya venía la yuta. "El más chico le dijo al 'jefe' que la cuestión se estaba poniendo peluda, que era mejor irse y qué hacía conmigo, si me cortaba el cuello o me pegaba un par de balazos. El que daba las órdenes le dijo que me tajeara la garganta, así que cuando vi que venía a degollarme, me corrí y sólo me propinó dos cortes en el mentón", dijo la señora. Por la pérdida de sangre y los golpes en la cabeza, la mujer terminó por perder el conocimiento, mientras los antisociales escapaban con un magro botín consistente en la chauchera de la mujer con 12 mil pesos y una caja de chocolates que la señora pensaba llevarle a su nieta que vive en La Farfana. En la casa se encontraba uno de sus arrendatarios, un panadero ecuatoriano, quien no cachó ni una, porque estaba durmiendo. Sin embargo, fue él mismo quien ayudó a la víctima y la llevó en taxi a la Posta de Maipú, desde donde fue derivada a la Posta Central. Silvia Castro logró sacarle la máscara a uno de los hampones y dijo que podría reconocerlo. Indicó que la villa Capri no es peluda y que los patos malos se dejan caer desde poblas cercanas, como la Cuatro Álamos, René Schneider y Los Cóndores de Chile.
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