- ¡Aló, caballero! Le llamo desde la caleta de Coquimbo.
- ¿Cómo está el tiempo por allá?
- Despejadito. Oiga, hemos visto los dos reclamos contra el hotel de Las Tacas y nosotros también tenemos una denuncia bien grave. Nos deben millones por la venta de pescados y mariscos.
- ¿Se les fueron pa'l monte?
- Para Monte Patria y más allá. Y pesado, porque llevamos varios años trabajándoles de proveedores. Ahora los lindos no nos quieren pagar, niegan las deudas y se esconden.
- Parece que son más duros que una pata cruda.
- Terrible. ¿Cómo no se dan cuenta de que les hacen un tremendo perjuicio a modestos comerciantes,ah? Claro que con esto de los despedidos, menos esperanzas nos quedan de que vayan a ponerse al día.
- Pero el derecho a pataleo es sagrado.