|
|
| 11 de Octubre de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Curioso final tuvo una mansa mocha en el centro de Concepción Cesantes hicieron cola para que los llevaran presos
Fue tal el despelote que en la mocha cayeron preciosos más de 40 manifestantes. Sin embargo, ello generó una corriente solidaria que revelaremos a lo largo de esta nota. El lío se inició cuando los sin pega llegaron a la gobernación, donde los dirigentes fueron recibidos por el secre regional ministerial del Trabajo, Claudio Sánchez, y el gobernador subrogante Bernardino Sanhueza. Con ellos se discutió la posibilidad de crear cupos de trabajo, pero luego de unos cuantos dimes y diretes, los dirigentes chantaron la charla porque, según ellos, no había posibilidad de arreglo. Con un caracho así de largo salieron a la calle para dar cuenta a las bases, lo que generó el inicio de la pelotera. Los manifestantes, en medio de gritos de grueso calibre, se tomaron la calle O'Higgins, una de las principales de la ciudad, generando un taco de automóviles que se extendió por varias calles del sector. Como la cosa comenzaba a ponerse hedionda de fea, la superioridad de Carabineros envió al lugar a los chicos de Fuerzas Especiales de Carabineros, quienes fueron recibidos "con aplausos" por los más de 100 manifestantes, originándose de inmediato una pelotera campal, con lumazos, peñascazos, combos, patadas, agua y bombas lacrimógenas por donde cayeran. En un trabajo de hormigas, los pascuales lograron encanastar a unos 40 manifestantes, los que fueron llevados con toda diplomacia hasta los micros color verde oscuro que siempre se estacionan en los lugares donde hay mocha. Pero aquí viene lo bueno, porque unos 40 manifestantes que habían logrado eludir la acción policial, formaron una fila frente a las puertas de los vehículos, exigiendo que también los subieran para apechugar con sus compañeros detenidos. Frente a tanta insistencia, los amigos en su camino no tuvieron más remedio que meterlos en tres micros y, sin cobrarles pasaje, llevárselos hasta la Primera Comisaría para empadronarlos y dejarlos citados a los tribunales respectivos.
|
|