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| 11 de Octubre de 2003 | |||
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Penas de 12 a 5 años para miembros de pandilla "Choco Panda" Dura teja por chorear y torturar sexualmente a dueña de casa Jorge Budrovich El delito que los llevará a pasar una larga temporada en el Centro de Detención Penal de la ciudad de las papayas fue un choreo con violación y otras aberraciones sexuales perpetrado el año pasado, cuya víctima no agachó el moño y entregó valiente testimonio ante el tribunal. Aparte de lesiones diversas, la afectada -cuyo nombre permanece en resguardo- quedó con secuelas heavy metal que incluyen un cuadro de estrés post traumático crónico. A Juan Pablo Araya González, el más malo del lote, le cayeron 12 años de cárcel; a Mauricio Espinoza Véliz y a Carlos Ledesma Carmona, 8, y a Alejandro Hatte Orchard, 5, tiempo que deberán cumplir en forma efectiva y sin derecho a beneficio alguno ni pataleo. Rodrigo Flores, fiscal adjunto de La Serena, quedó más que satisfecho con lo obrado por el tribunal, el que consideró todas las pruebas y testimonios reunidos para meter al chucho a los malandras. Los hechos que permitieron cortar la carrera delictiva de los "Choco Panda" ocurrieron el 11 de agosto del 2002 a las 4 de la madrugada, cuando la pandilla ingresó a una vivienda del sector Cisternas de La Serena, según declaró la afectada mediante circuito cerrado de TV. Tras escalar el muro, los bandidos entraron a un dormitorio por una ventana semiabierta y comenzaron a embolsicarse todo lo que iban encontrando, hasta que fueron sorprendidos por la dueña de casa. Sin pensarlo dos veces, apretaron cachete con el botín, mientras la mujer quedaba tembleque y sin saber qué hacer. A los 15 minutos, la víctima salió a un sitio eriazo con la esperanza de que los ladrones hubieran tirado un maletín con documentos, pero nunca pensó que se encontraría con ellos a boca de jarro, y que tras rodearla, insultarla y escarnecerla, igual que en las películas, se abalanzarían sobre ella intimidándola con un cuchillo. Luego le sacaron la ropa, la violaron y la obligaron a practicarles sexo oral, entre otras aberraciones. La policía realizó una paciente investigación que culminó cuando en la casa de uno de los pandilleros fue encontrado el pantalón que la víctima llevaba la noche del ultraje y otras especies robadas.
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