|
|
| 28 de Septiembre de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
El fetichismo Fue uno de los fenómenos sexuales que más interesaron a los siquiatras del siglo XIX, debido a que esta expresión se relacionaba con las asociaciones visuales (entre el objeto en vista y la memoria erótica).
Esta patología se define como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos ligados al uso de objetos. Los antecedentes indican que estas fantasías sexuales provocan malestar significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo. La definición realizada lleva implícita el pensamiento clásico, pero otras miradas posibilitan pensar que esa definición resulta mínima. Es posible ver conductas o personas fetichistas menos marcadas, o personas autodefinidas como fetichistas que no sufren de un malestar significativo al respecto. La patología varía de un paciente a otro y, por consiguiente, su grado también. Está comprobado que casi todos los varones presentan alguna connotación fetichista, y desde una lectura poco más extremada puede llegar a ubicarse como fetiche cualquier objeto o recorte de un objeto. Este tipo de fetichismo se diferencia del fetichismo travestista (cuando se trata que el hombre se vista con ropas femeninas). También se menciona a los aparatos diseñados con el propósito de estimular los genitales, como un vibrador.
"NO ES TAN ANORMAL"Para el doctor Antonio Salas, sexólogo del Instituto E.T.S., este fenómeno "no es tan anormal como se piensa y que muchos hombres, por lo general la mayoría, tiene aspectos de fetichistas. En las relaciones afectivas y sexuales, el fetichismo puede jugar un papel importante si es que se utiliza como algo externo y complementario a la relación, pero si esto reemplaza la sexualidad estamos en presencia de una patología", enfatiza el profesional.Agrega que las opciones sexuales son muchas y que el individuo que padece de este fenómeno no acepta la interacción con ninguna otra persona, independientemente del género, por lo cual busca su propia satisfacción. El doctor Salas comenta que el fetichismo es una variación de la sexualidad y que no es algo grave, sólo cuando se extrema y pierde el control. "La base de todo es tener una relación sana y sin hacer daño a los demás. Es la búsqueda constante de emociones". Añade que "cuando los fetichistas dependen de cosas externas, como ropas y objetos, y no tienen sexualidad con ninguna persona, presentan cuadros clínicos complicados, porque eso afecta en todas las áreas del desarrollo humano". Lo que explica el sexólogo chileno tiene relación con lo que señalaba en 1930 el doctor Hirschfeld con respecto al fetichismo: "esta búsqueda de nuevos estímulos, fuertemente sometida a la transformación, domina la moda, las costumbres, y frente a ella el cuerpo humano, en su condición natural, está en una situación difícil". Es preciso diferenciar al fetichismo pensando desde las perversiones, donde el fetichismo cobra una significación estructural subjetiva. Por un lado, si determinados objetos o partes del cuerpo son fetichizados, constituye una conducta generalizada en casi todas las personas, fundamentalmente en hombres. Se trata entonces de un rasgo perverso en la neurosis, dicho de otra forma, un comportamiento cotidiano y normal. Por otro lado, está lo que se llama un posicionamiento estructural, donde el fetichismo se constituye como el paradigma de la estructura perversa. Antonio Salas explica que este fenómeno no se puede cuantificar en el país, debido a que es algo que aparece en determinados momentos y depende de los estados emocionales de las personas, "pero de lo que sí hay más presencia, es de la libertad para hablar, debatir y analizar este tipo de sexualidad, tanto de esto, como de otras cosas como sadomasoquismo, sadismo y masoquismo", agrega.
|
|