- ¡Aló, caballero! Quiero reclamar contra los buses Martzur.
- ¿Cuáles son esos, señora?
- Unos que funcionan en Concepción. Soy Rosa Sepúlveda y el domingo 21 compré un pasaje de vuelta a Santiago en 8.000 pesos, o sea, lo mismo que cobraban las líneas de prestigio, pero que ya estaban copadas.
- Lógico, por el carrete largo. ¿Y?
- La máquina debía llegar a las 12 de la noche, pero apareció 20 minutos después. ¿Sabe por qué? Para que no se notara lo indecente que se veía al lado de las otras.
- ¿Mucho?
- Calcule que los inspectores le impidieron salir, porque no daba garantías de seguridad. Le pillaron el limpiaparabrisas y el sistema eléctrico malos y los neumáticos gastados. Así que no partió, pero la oficina ya estaba cerrada y nadie devolvía la plata.
- ¿Y cómo lo hicieron?
- A la 1 y media de la noche el chofer se dignó a reembolsar los pasajes, después de mucho alegar. Y sólo a las 3 de la madrugada conseguimos un Tur Bus. Llegué a las 9 y media a Santiago y me atrasé montones en el trabajo. Entonces, quedé indignada, grrrr...
- Calmada, fiera. Para la próxima, asegure pasajes de ida y vuelta en una línea más seria.