Luego de encajar tres de las cuatro peponas con que la "Unión" le vendió la panadería completolia a la "U", cayó de cajón que Gustavo Biscayzacú se ganó con creces la envestidura de pulento de la contienda y, lo que es más relevante a estas alturas, el honor de ser el máximo amigo del gol de la actual competencia, dado que el uruguayo llegó a once dianas.
Seco a la hora de definir, oportuno con ese olfato que sólo algunos tienen y peligrosón en todo momento en el área sagrada, el "Grillo" una vez más se convirtió en una pesadilla en la zaga rival. Razones de sobra para estar más contento que perro con pulgas, pues "siento que esta vez vamos por buen camino, haciendo un fútbol bonito y con hambre de título, que es lo que tanto echaba de menos la gente de Unión Española", verseó el petiso de cuyas patulecas brota poesía pelotera puritana.
"Lo que más me tiene contento es que con los mansos jugadorazos que tengo al lado, que saben dejarme la mesa servida, estoy rindiendo como nunca. No quiero llevarme todos los méritos, porque hacer tres goles en un partido es importante, pero lo es aún más el que todos estemos jugando a pedir de boca", concluyó el charrúa, antes de recibir el merecido calugazo de su señora en un camarín hispano feliz como hace tiempo no se veía.