En un verdadero match de ping pong entre la Corte Suprema y la Corte de Apelaciones de Santiago se transformó la denuncia en contra del ministro Juan Guzmán hecha por su ex actuaria Millaray Durán, quien aseguró que el juez se aprovechó de los viáticos por comisiones de servicio para pegarse unos descansos pata de laucha.
Esto porque ayer, por unanimidad, los supremos devolvieron los antecedentes del caso al tribunal de alzada, cuyos integrantes deberán designar a un magistrado instructor para que lleve a cabo la investigación sumaria correspondiente.
La decisión se adoptó en virtud del artículo 535 del Código Orgánico de Tribunales, que establece que son los organismos de alzada los que deben titanear para que sus miembros cumplan con "todos los deberes que las leyes les imponen".
En contrapartida, el magistrado presentó una denuncia por supuestos delitos informáticos en contra de la mujer, quien supuestamente habría destruido información del caso "Caravana de la Muerte", lo que generó su alejamiento.
Esta situación, en la que se hizo parte el Consejo de Defensa del Estado (CDE), la investigará el ministro de fuero Cornelio Villarroel.