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| 26 de Septiembre de 2003 | |||
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Condena por agresión contra ex amante gatilló dramática determinación: Quedó al borde de la muerte Para evitar que lo llevaran detenido se quemó a lo bonzo delante de dos polis Héctor Cossio L
Humberto Barría Vega, de 59 años, terminó en 1988 una corta relación amorosa con una vecina de su block de departamentos, ubicado en Gran Avenida 13.556, en San Bernardo. La separación, de la que tuvo conocimiento el Primer Juzgado del Crimen de la comuna, se produjo después de que ambos se trenzaran a golpes, supuestamente cuando Barría Vega obtuvo un pequeño premio en el Loto, lo que motivó una serie de desaveniencias. "La vecina se metió con otra persona casi justo cuando él se ganó el premio. No está claro si fue por plata o por infidelidad, pero lo cierto es que parece que Humberto le pegó un combo y ella lo demandó", contó una vecina que no quiso dar su nombre. Después de ese altercado se complicaron las relaciones con su verdadera esposa y Barría quedó solo, comenzando un ir y venir de citaciones judiciales por la demanda de agresión. "Hace tres días, él me comentó que estaba muy deprimido y tomando pastillas", indicó otra vecina que advirtió en el vecino, al que conoce desde 1988, ciertos desequilibrios emocionales que no supo reconocer. Las continuas visitas al tribunal, así como la prolongación desmedida del proceso, provocaron en este nuevo suicida a lo bonzo que viera en la inmolación una vía desesperada de escape a tanta burocracia judicial. Fue así como el miércoles, después de toda una tarde de ordenar papeles de la causa, dos detectives de San Bernardo acudieron pasadas las 20 horas hasta la casa de Barría, para cumplir con una tardía orden de detención dictada por el tribunal competente. Al llegar al departamento C-34 de la Villa Los Olivos, se encontraron con Barría y le pidieron su identificación. "El hombre negó su identidad y les dijo a los funcionarios que su carné lo tenía su comadre", señaló Blanca Concha, comisario de la Unidad de Investigaciones de San Beca. Con esta chiva, el sujeto se adelantó a los polis y saltó desde el descanso del tercer piso hasta el primero, donde vivía Patricia Campos, madrina de dos de sus hijos. "Parece que tomó un bidón de combustible que tenía escondido en la escalera y se roció con él. A mi casa llegó todo mojado. Me dijo que me quería, que yo era una gran mujer y que lo venían a buscar. Después se prendió fuego", contó aún impresionada la comadre de la víctima. Su esposo, Iván Partal, intentó arrebatarle el encendedor con que se prendió fuego, pero no fue posible. "Además tomó bencina, así que de la boca le salían llamaradas. Los detectives, que estaban muy asustados, intentaron apagar el fuego tirándole agua, pero al final lo apagamos entre todos con una frazada", relató Patricia Campos. El jefe de la Posta Central, doctor Leonardo Ristori, informó que Barría tiene el 28 por ciento de su cuerpo quemado, pero que la gravedad está en sus vías aéreas (respiratorias), en gran porcentaje quemadas.
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