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Patos malos fueron los dueños del clásico.-
Dos hinchadas que no se tragan ni con vaselina, patos malos al por mayor y los más de 40.000 pericos que se arrimaron al Monumental, habían convertido al estadio en una hoguera antes de que Rubén Selman diera por iniciada la pichanga, mientras las escaramuzas, cánticos y proyectiles anunciaban que el partido más duro se jugaría en la galería.
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