El pepe Fernando Alonso (Renault) inscribió su chapa con letras doradas en la historia del automovilismo mundial, al convertirse en el piloto más lolito en ganar un Gran Premio de Fórmula 1. El metechala hispano se impuso en Hungría y le dio a su país el primer triunfo en esta competencia a lo largo de todos los añelis.
Alonso, que recibió el llamado del Rey Juan Carlos para palmotearlo, obtuvo la primera victoria de su palmarés a los 22 años y 26 días, superando al neozelandés Bruce McLaren, fundador de la escudería que lleva su nombre, quien tenía el anterior récord al conquistar el Gran Premio de Estados Unidos de 1959, a los 22 años, 3 meses y 12 días. Además, el ibérico ya tenía las marcas de ser el piloto más joven en subir al podio, en hacer la "pole" y en dar la vuelta más rápida.
Alonso, que partió desde el primer puesto de la formación de salida, dominó de principio a fin la carrera y tan sólo cedió el liderato una vuelta, la 14 de las 70 de que constaba la prueba, cuando se detuvo por primera vez en los pits.
Después de cubrir las 70 vueltas al circuito de Hungaroring, Alonso cruzó la línea de meta con 16,7 segundos de ventaja sobre Kimi Raikkonen (McLaren) y más de medio minuto sobre el cafetero Juan Pablo Montoya (Williams).
Michael Schumacher llegó octavo y, con 72 unidades, conservó su primer puesto al frente de la clasificación del campeonato del mundo con sólo un punto de ventaja sobre el colombiano Juan Pablo Montoya y dos sobre Raikkonen, mientras que Alonso es quinto con 54 puntos.