|
|
| 25 de Agosto de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Pistoleros persiguieron a dos rivales para ajusticiarlos a sangre fría Dos muertos en brutal ajuste de cuentas Carlos Godoy S.
La balacera se produjo a las 07.30 horas, en la calle Barceló Lira, a una cuadra de la muni de San Ramón, donde los fallecidos -Ariel Yáñez Pérez (25) y Juan Mella (35)- tomaban del fuertón junto a un grupo de pericos. A una cuadra de la tomatera, en Almirante Latorre, tres sujetos armados de pistolas y revólveres bajaron de un automóvil blanco y abrieron fuego contra el piño, originando la estampida de los afectados. Dos de los agresores cubrieron sus cabezas con gorros pasamontañas y siguieron a Mella y Yáñez, disparándoles al menos 14 tiros por la espalda. Al primero, apodado "el pelado Juan", lo traicionó su cojera (cuando cabro habría recibido un tunazo en una pierna), por lo que durante la huida tropezó y recibió un balazo en el cráneo, en la esquina de las calles Barceló Lira e Ignacio Serrano. Su padre lo encontró respirando, pero inconsciente. Fue llevado por vecinos al consultorio La Bandera, pero ingresó fallecido. Yáñez, entre tanto, conocido como "El mala suerte", fue ajusticiado a sangre fría cuando intentaba refugiarse en su casa. Antes de que pudiera entrar, los pistoleros lo conminaron a arrodillarse y le dispararon un tiro en la nuca, herida que le provocó la muerte instantánea. "Era casado, padre de tres hijos y no tenía pega", dijo su tío. Tras convertirse en homicidas, los pistoleros corrieron hacia el auto blanco y fueron sacados rápidamente del lugar por un cuarto hampón que los esperaba con el motor en marcha. "El mala suerte" quedó tendido frente a su casa, donde su cuerpo fue periciado por detectives de la Brigada de Homicidios (BH) Metropolitana. Gracias a la información entregada por testigos, funcionarios de la Subcomisaría San Ramón y Comisión Civil de la Prefectura Sur arrestaron en el interior de la pobla a dos sospechosos, por su presunta responsabilidad en los crímenes. Se trata de Jacob Orellana (18), fichado por un robo y cinco hurtos, y Guillermo Castro (19), sin prontuario. Ambos dijeron conocer a las víctimas, pero alegaron inocencia. Aseguran que los polis los cargaron, pese a que uno de ellos tenía manchas de sangre en sus pantalones. Durante las redadas no se encontró el auto blanco ni se recuperó armamento. Sobre el móvil de los asesinatos, el vocero de la Prefectura de Carabineros Sur, comandante Juan Ortiz, señaló que se trató de un ajuste de cuentas, sin especificar de qué índole. Averiguaciones hechas en el lugar apuntan a que los pistoleros habrían cobrado por un robo anterior y atados por drogas. La investigación del doble homicidio quedó a cargo del Noveno Juzgado del Crimen de San Miguel.
|
|