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| 16 de Agosto de 2003 | |||
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Bubka fue creado por mateos de la UC y sacará la cara por Chile en Juegos Panamericanos Robot saltarín se pone la "Roja" de todos Héctor Cossio
Con un cuerpo mecánico de acero y una inteligencia artificial comandada por un minicomputador, este prototipo, que nació del trabajo en clase del ramo de Introducción a los Microbots, es el hijo pródigo de los creativos alumnos José Luis Soto, Pedro Godoy y Cristián Herrera, quienes le dieron vida luego de quemarse las pestañas durante seis meses en el laboratorio de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Católica. Cuando comenzaron el semestre introductorio, el profe Angel Abusleme les dijo que debían sacarse la mugre para aprobar su ramo, porque de lo contrario estarían perdidos. Pero lejos de echarles el avión abajo, la intención del teacher era entusiasmarlos para presentar el mejor proyecto de microbots para participar en el brillo internacional de tecnología. Los requisitos eran fabricar un robot autónomo que fuera capaz de recorrer una pista en "L" sin salirse de los márgenes y que pudiera saltar un obstáculo. El curso se dividió entre grupos y se pusieron manos a la obra. Pedro Godoy, capo en la mecánica, se fue en busca de las piezas, Soto se sentó junto al compiuter a construir el programa y Herrera diseñó el sistema eléctrico. Una vez que tuvieron listo a Bubka, lo hicieron competir con los robots de los otros grupos de clase. Si ganaban, participarían con todos los gastos pagados en Brasil. "El único que logró saltar el obstáculo (una lata de bebida) fue Bubka", se cachiporreó Godoy, quien terminó ingeniería y ahora atina con un magíster.
El campeón por dentroDe adentro hacia afuera, el robot está hecho con un grueso resorte reforzado en una estructura de aluminio, que puede liberar una fuerza de hasta 230 kilos. Sobre él se ubican cinco motores, los que se encargan de la movilidad de cada una de las ruedas, del ángulo y del mecanismo de disparo.Los circuitos están formados por seis censores que identifican las luz que rebota del suelo y un sonar que sirve para discriminar los bordes de la pista. Con todas esas piezas y la inteligencia inducida por un minicomputador, el robotín, a través de los censores, lee las huinchas negras pegadas en la pista y las asocia con una lata al saltar. Entonces si en la pista hay ocho líneas, Bubka entiende que cuando termina la carrera debe inclinar su cuerpo para saltar ocho tarros de bebida dispuestos de manera vertical, o sea, uno sobre otro. "La gracia es que además debe saltar por una pequeña ventana. Esas son las especificaciones del concurso en Brasil. Bubka en todo caso, podría saltar hasta 11 latas", se quebró Soto.
Cerebros privilegiadosPara los creadores de Bubka, ésta no es primera vez que ganan un concurso. En la competencia anual de tecnologías realiza en la UC, Soto ganó el primer lugar con un guante tecnológico que traduce el lenguaje de señas (sordomudos) a palabras a través de un computador. Por ello obtuvo una beca de dos meses para trabajar en una empresa de alta tecnología en Silicon Valley.Godoy no se queda atrás, ya que este año ganó el mismo concurso con un mini zepellin. "Le entregaba coordenadas y de manera autónoma el globo se movilizaba en el aire hasta cierta ubicación", verseó el lolo, quien en diciembre cursará su beca en los dominios de Bill Gates.
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