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| 16 de Julio de 2003 | |||
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Les habían requete asegurado retorno a casa a más tardar en agosto Soldados gringos patean la perra tras orden de quedarse en Irak
Los soldados estaban que cortaban las huinchas por volver a casa, especialmente por las crecientes amenazas por parte de grupos mayos que siguen a Saddam Hussein. La gran mayoría se había hecho la ilusión del retorno, luego que los mandos les habían prometido, al menos tres veces, que ello ocurriría en el curso de este mes y agosto. La Tercera División fue la primera en entrar a Bagdad durante la guerra y ha estado en la región del Golfo Pérsico desde septiembre del 2002. Treinta y siete de sus miembros han muerto en combate u otras circunstancias. "Tres veces distintas nos dijeron que regresaríamos a casa en dos meses. No es un buen momento para hacer un anuncio de este tipo. Estamos totalmente desmotivados", dijo el sargento Chris Grisham, un oficial de inteligencia. "Ha sido muy duro. Yo tuve que llevar a su casa a un niño de siete años cuyo padre murió en un enfrentamiento con nosotros. La familia lloró mucho. Estoy seguro que tratarán de vengarse. Así son las cosas aquí en Irak", dijo otro soldado, de apellido Holt. Tras escuchar que permanecerán varios meses más en el país, los soldados se mostraron sorprendidos y amargados. Eso significa que las arenosas calles de Falluja serán el escenario de su futuro inmediato. El comandante de la Tercera División, general Buford Blount, dijo que las tropas estadounidenses, incluido él mismo, estaban listas para ir a casa, pero necesitan mantenerse comprometidos en su tarea. "Estos soldados han estado aquí durante (...) meses tras un duro entrenamiento en el desierto por seis meses. Están haciendo un trabajo duro", declaró. Los soldados tienen, entre otras, la tarea de estabilizar Irak y controlar ciudades volátiles como Falluja, donde el sentimiento antigringo está creciendo como espuma y las tropas son atacadas casi a diario. "La decisión (de quedarse) está causando muchos problemas de tipo humano, especialmente con los casados.", dijo el soldado Christian Maldonado. "Siento un nivel de desesperanza que nunca había sentido antes en mi vida. Me siento como si me hubieran noqueado de un puñetazo", expresó el sargento Eric Wright, tras conocer la noticia.
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