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| 13 de Junio de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Nana robó valiosas estampillas y las ofreció a precio de huevo Carlos Godoy La mujer que mordió la mano que le daba de comer es Roxana Cruz, de 29 años, quien antes de irse en canela trabajaba puertas adentro en la casa de un matrimonio de viejitos en la calle La Luma de la comuna de Vitacura. Aprovechando la confianza que le había dado su patrona, María Rozas, de 72 años, la gata de campo cholita trajinó todos los rincones de la casa en busca de especies de valor para venderlas y obtener dinero rápido sin despertar sospechas. Fue así como en una de sus últimas recogidas, la asesora del hogar encontró nada menos que una cotota colección de estampillas del año del ñauca, las que estaban pegadas en un álbum que pertenecía al esposo de misia María. El hombre era médico cirujano y antes de que se lo llevara el Señor le había dejado en herencia su álbum filatélico a la mujer, quien lo tenía guardado como hueso santo en su ropero, debido a su importancia histórica y familiar. Una vez que obtuvo los sellos postales, la nana se dirigió adonde un coleccionista en Providencia y sin saber que tenía varios millones de pesos en las manos, los ofreció a un precio ridículo, creyendo que se trataba de figuritas de Pokémon. Ante el irrisorio ofrecimiento que le hizo la cholita, el filatélico las paró y cachó que se trataba de una millonaria colección en manos de una inexperta ladrona. Entonces, decidió no comprarla y llamó de inmediato a los sabuesos de la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de Las Condes, para no meterse en forros ni convertirse en cómplice del hurto. Las pesquisas guiaron a los detectives al domicilio de la afectada, donde la nana terminó confesando, entre llantos, que era la autora del choreo. El álbum fue encontrado en el depa de una amiga de la empleada, también peruana, en Estación Central, a quien había pedido que se lo guardara mientras buscaba a quién vendérselo. La colección fue avaluada en más de 10 millones de pesos, ya que algunas estampillas tenían una antigüedad de 150 años. La ladronzuela, nacida en Trujillo y con estudios medios, ayer en la mañana fue llevada al 33º Juzgado del Crimen de Santiago, cuya magistrada ordenó su traslado al Centro de Orientación Femenina (COF) de San Joaquín.
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