Con una morrocotuda inversión de 51,2 millones de dólares, la transnacional Sylvan International Universities ingresó a la propiedad de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el preuniversitario del mismo nombre y el Instituto Profesional AIEP, en calidad de socio estratégico con un interés controlador por medio de su filial Sylvan Learning System Inc.
A su vez, la entidad norteamericana, que es actual dueña de la Universidad de Las Américas, asumió compromisos con la Andrés Bello por otros 17 millones de dólares, convirtiéndose así en el principal inversionista extranjero en educación superior en el país y el que cuenta con la mayor base de estudiantes, más que la Católica y la Chile juntas.
Eso sí, los inversionistas criollos mantienen la propiedad de la totalidad de activos inmobiliarios de los planteles educacionales; asumen la responsabilidad de proveer a los inmuebles de todo el equipamiento necesario; absorben pasivos asociados al proyecto educativo y comparten tanto la dirección como la administración de la UNAB y del AIEP.
Tras el acuerdo, que no es una fusión, la universidad en que participan connotados empresarios como Alvaro Saieh, Andrés Navarro, Miguel Angel Poduje y Juan Antonio Guzmán se preocupará de consolidar las carreras de la Facultad de Ciencias de la Salud.