Apenas mil exámenes de ADN para reconocimiento de paternidad se han efectuado desde que se dio el vamos a la Ley de Filiación, en 1999, porque la ley determina una cachada de condicionantes antes de que los espermatozoides alienados de un compadre caigan bajo el ojo microscópico. Por eso, ayer la diputada María Antonieta Saa (PPD) solicitó al gobierno jugársela para modificar la norma y dejarla más expedita.
Actualmente la ley obliga a los jueces a requerir los "fundamentos plausibles", que en la práctica, según la parlamentaria, es una nebulosa que nadie entiende, porque se exigen en algunos casos fotos, videos o cartas que entreguen argumentos sobre la posible paternidad y que aconsejen que hay que sapear la realidad de la milanesa vía ADN.
En Chilito, el 11 por ciento de los cabros chicos no es reconocido. "Todos los niños tienen derecho a tener un padre y por eso pedimos que el gobierno aplique urgencia a esta modificación de la ley de filiación y permita que no sea tan engorroso este tipo de exámenes".
Patricia Alvarez, presidenta de la Corporación Acción Hijos, señaló que en su caso personal lleva tres años intentando que su hijo de 12 pirulos sea reconocido. "Pero las veces que ha sido citado el padre de mi hijo al tribunal, no se ha presentado y logra salirse del tema con una simple apelación", machacó.
La mujer planteó la necesidad de que existan laboratorios privados que realicen el análisis, porque sólo por vía judicial puede hacerlo el Servicio Médico Legal. Privadamente tiene un costo que bordea los 300 mil piticlines, los que -a su juicio- deberían ser subvencionados.