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| 03 de Junio de 2003 | |||
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Polis le echaron el guante a organización archicriminal, líder en su rubro y un modelo de eficacia Pungas les pinchaban los neumáticos a conductoras paltonas para cogotearlas Manuel Vega
Tres mujeres y un compadre aparecen como los cerebros de la organización, que había externalizado parte de sus labores y contrataba a rateros cesantes para el trabajo sucio. Al menos seis patos malos, que se encuentran prófugos, pero están plenamente identificados, formaban parte de este staff de colaboradores a honorarios de la pandilla de los Vergara-Villanueva, y laburaban por el salario mínimo. De acuerdo con las mismas fuentes, el cuarteto teledirigía por teléfono celular o acompañaba en calidad de supervisores a los pinganillas a terreno, generalmente el estacionamiento de un banco o un surpermercado del sector oriente de la capital. En el lugar, tras pincharle el neumático a un vehículo conducido por una mujer paltona, la seguían a corta distancia cuando se retiraba y luego se ofrecían amablemente para ayudarla cuando minutos más tarde se producía la esperada panne en la carretera. Mientras uno de los güiñas la engrupía, su cómplice se apoderaba de la cartera o el portadocumentos Gucci o Cartier, de cuero de cocodrilo africano o piel de ballero amazónico, de la agradecida conductora, y salía apretando. Entonces comenzaba una verdadera carrera de postas. Los cerebros, que esperaban a pocos metros los resultados del "procedimiento", recibían el botín consistente en abultadas billeteras o chequeras repletas de tarjetas doradas y plateadas y de inmediato se ponían en marcha para convertirlos en oro conforme a la ley. Utilizando un Mercedes Benz, un Suzuki Baleno y un Nissan V-16 para movilizarse a todo chancho, y con gran clase, hasta el banco más cercano, las minas procedían a girar fuertes sumas de dinero utilizando los cheques robados. Una de ellas es una hábil falsificadora de firmas y la otra, una verdadera actriz, que en cuestión de minutos se caracterizaba con maquillaje y pelucas para asemejarse físicamente a la víctima. Los criminales también accedían fácilmente a las multitiendas, donde compraban hasta copar el crédito de los titulares antes que éstos lograran bloquear tarjetas o cuentas corrientes. La desbaratada organización estaba integrada por Paulina Villanueva (34), licenciada en robos y hurtos y con orden de arraigo por los mismos delitos; Walter Vergara (33), alias "Alejandro Patricio Vergara" o " Rodrigo", con tres órdenes pendientes de captura por conducción en estado de ebriedad, cuasi delito de homicidio, infracción a ley de drogas por narcotráfico y consumo, y robos y asaltos varios; Judit Villanueva (38), hermana de la primera, y María Elena Marín (53). Toda la pandilla fue puesta a disposición del tribunal por robo con intimidación, hurto, falsificación, uso malicioso de instrumento mercantil y asociación ilícita.
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