Las temporeras están decididas a que, de una vez por todas, el Estado les dé la posibilidad real de jubilarse tras décadas de titaneo en los packings de Chilito. Junto a parlamentarios, lanzaron la campaña "Pensiones Dignas", que las tendrá cateteando firme para lograr que el Gobierno cranee una ley que les reduzca el periodo que deben cotizar.
Actualmente, la ley contempla una pensión mínima de 83 lucrecias mensuales pero sólo para los trabajadores que coticen un mínimo de 240 meses en su vida laboral.
Condición que a las temporeras se les hace imposible de cumplir, ya que sólo laburan, en promedio, cinco meses al año. La única posibilidad de que se jubilen con la ley vigente es que estén 70 años de su vida madrugando entre frutas, heladas y el dañino rocío de los aviones fumigadores. Imposible.
La directora del Centro de Estudios Mujer y Trabajo, Lucía Morales (en la foto), explicó que "el actual sistema de capitalización individual está pensado para trabajadores con trabajos permanentes y bien remunerados. Es excluyente para quienes tienen empleos precarios. Se debe legislar cuanto antes para resolver este problema".
La idea de las temporeras es buscar alternativas, como que ése límite baje a la mitad, o sea, que tengan que cotizar 120 meses para obtener su salvadora pensión.