Detectives antinarcóticos apañaron a una banda de traficantes que era dirigida desde el interior de la ex Penitenciaría por un peruano conocido como "Toribio", quien manejaba el negocio a través de un teléfono celular.
Los sabuesos les pusieron las esposas a los chilenos Iván Zárate, ingeniero comercial, de 29 años, y Marcela Arancibia Basseletti (47), y al peruano Antonio Cipriano Guzmán (33), prontuariado por drogas los años '97 y '98. Este último era el encargado de manejarle desde afuera los negocios al recluso y fue quien contrató en Santiago a Zárate para que fuera a Tacna a comprarle 4 kilos de cocaína puritana a un traficante cholito conocido como "El Gota".
A Zárate le equiparon un automóvil Hyundai para el transporte de la droga, la cual se la caletearon en los marcos de las puertas delanteras y en el interior de una rueda. En cada lugar se fondearon dos kilos de mandanga.
La entrega vigilada del estimulante se hizo la madrugada del domingo pasado, en una bencinera Copec ubicada en la esquina de las calles Mapocho y Villasana, onda Quinta Normal, donde los sabuesos arrestaron a Zárate cuando le pasaba el veneno al peruano.
La mujer, que resultó ser suegra de Antonio Guzmán, fue detenida minutos más tarde, mientras esperaba que el polvo jaranero llegara a sus manos para moverlo entre los microtraficantes y adictos de las regiones Quinta y Metropolitana.
Sobre el financista de la operación, fuentes de la policía civil coincidieron en que es un ciudadano peruano que se encuentra recluido en la ex Penitenciaría y del cual sólo se conoce su apodo, "El Toribio", cuyos negocios ilícitos eran apoyados desde el exterior por "El Toño", cuya misión era recibir, almacenar y comercializar la coca.