Juan Falcón recuerda que cuando actuaba en "Sinvergüenzas" le pusieron un sobrenombre que lo persigue hasta hoy. Pero el mote de "maní", que hacía mención al tamaño de sus atributos, no lo molesta y hasta lo toma con un humor a toda prueba: "Primero, el tamaño no es lo más trascendente en la vida, porque saber usarlo bien es mucho más importante. Segundo, encuentro ridículo andar discutiendo si la tengo más grande o más chica", dice.
- ¿Te molestó ese apodo?
- No, para nada. De hecho, en la obra en que estoy ahora me tandean harto con lo del maní. Me mato de la risa, porque es una tontera andar diciendo si es verdad o mentira, o enojarse por eso.
El actor cubano participa por estos días en otra obra vinculada al tema del sexo. Se trata de "Confesiones del pene", una comedia que se presenta en el Teatro Alcalá y donde comparte escena con Luis Gnecco y Claudio Arredondo. Desde su estreno a mediados de abril, la obra ha acaparado la atención del público, que cada día no deja de llenar la sala, incluso en Semana Santa.
- ¿Por qué hay tanto interés en ver obras o películas relacionadas con el sexo?
- A la gente le gusta hablar de sexo. A lo mejor no en la casa, delante de los hijos o tal vez ser el que propicia la conversación, pero encuentra interesante ir al teatro y que allí se hable de sexo.
- ¿La obra sirve para reflexionar sobre el tema?
- Más que buscar la reflexión, queremos que la gente se ría, porque es una comedia. Cuando la gente se ríe, pierde el susto y cualquier cosa que digas es simpática.
Los desnudos
- Tú te desnudaste en "Sinvergüenzas". ¿Te complica empelotarte?
- Nunca he tenido problemas con el tema del desnudo, aunque no se trata de andar en pelotas por la vida, porque no soy un nudista. Pero dentro de mi trabajo, no tengo ningún problema.
- ¿No hay vergüenza, pudor?
- No, en lo absoluto.
- Dicen que había señoras que iban hasta cinco veces a ver la obra, para fijarse en un actor en cada oportunidad.
- Capaz que sea cierto, que algunas mujeres lo hayan hecho, pero desde arriba del escenario uno no lo veía. Además, estábamos en pelotas un segundo, con poca luz y nos dábamos vuelta.
Doble estándar
- ¿Hay una doble moral en el país en el tema del sexo?
- No sería tan totalitario como para hablar de todos, pero sí creo que hay mucha gente que efectivamente tiene una doble moral al respecto. El domingo van a la iglesia con su familia y se pegan en el pecho y el lunes se están tirando a la secretaria.
- ¿Cómo se afronta el sexo en Cuba? ¿Se habla más?
- Es mucho menos reprimido. El cubano tiene otra sangre...
- ¿Sangre más caliente?
- De repente esa podría ser la palabra. Lo que pasa es que yo creo que Chile es un país latino atípico, porque el resto de nosotros somos iguales de buenos pa'l leseo.