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| 27 de Abril de 2003 | |||
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En Pudahuel, más de 140 familias fueron timadas por empresario inmobiliario más falso que Judas Aumentarán penas a estafadores que juegan con el sueño de la casa propia Héctor Cossio P.
Mulet indicó que hoy es muy fácil meterle el dedo en la boca a la gente con créditos falsos, cursos de capacitación y negocios inmobiliarios, porque las penas a los caraduras son muy bajas, de modo que el delincuente arriesga la nada misma a la hora de vender la pomada. Prueba de esta sinvergüenzura -dijo- es la estafa cometida por el supuesto empresario inmobiliario Jorge Catalán, quien obtuvo con mucha facilidad la libertad provisional tras pasar 10 días en cana a pesar de haber estafado a más de 140 familias que soñaban con tener su palacete. Mario Pérez, uno de los afectados, contó que la primera impresión que les dio la Inmobiliaria Iligaray Vitta fue de primera, ya que fueron súper atentos al mostrarles las maquetas de las casas y hacer las reservas correspondientes. "Unos guardias nos llevaron a las casas piloto en la población Los Comendadores y luego a la oficina para dorarnos la píldora. Después nos enteramos que las casas que revisamos eran de otra empresa que na' que ver", dijo aún con rabia el hombrón. Una vez que quedó comprometido, Pérez visitó la oficina del propietario de la firma, en calle Teatinos, casi frente de La Moneda. Allí le exigieron la documentación necesaria, como el subsidio, la libreta de ahorro y 250 lucas para asegurar la casa. El mal olor lo empezó a sentir cuando llegó la hora de firmar el contrato. Tras pasar la plata e inmortalizar su mosca en el papel, no le pasaron copia del documento con la excusa de que Catalán no estaba disponible. "Puras chivas. Fuimos al Serviu y ahí nos dijeron que la empresa no existía y que nuestros papeles nunca los habían enviado", señaló. Jorge Pino, quien había pasado un vale vista por 4 millones de pesos, perdió los estribos y fue a alegar hasta las oficinas centrales, donde no lo pescaron, pero alcanzó a retirar su vale que estaba sobre un mesón. "No quisieron responder nunca, y más encima después llamaron y nos echaron por la fuerza", dijo Pino. El diputado Mulet subrayó que después de que interpusieron una demanda, Catalán cayó preso, pero salió libreta en un santiamén porque las penas son muy merengues y sólo estiman como prueba la cantidad de dinero defraudado. "Si hubieran ponderado el daño ocasionado a estas personas que vieron frustrado su sueño, el juez no debería haberlo dejado libre", apuntó.
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