El lío de los almuerzos para las series cadetes en el Caracol Azul terminó igual que en las películas de Al Capone. Onda que cuando "Tito" Herrera, el concesionario encargado de poner las colaciones, gritó por la media deuda que la institución mantiene con él (13 millones de pesos) altirante los dirigentes le pegaron la cortada.
Igual pascual, el asunteque no daba para más, porque a Héctor Herrera no le pagaron durante todo el 2002 por sus servicios en el club. Cada vez que cobró, le dieron puras aspirinas y en el momento en que el barco ya se estaba hundiendo optó por cortar los almuerzos para los cadetes y personal administrativo del Caracol Azul.
Después que el técnico Mariano Puyol se quejó de que la cosa estaba terrible de malena, sin comida pa' los cabros y con la cancha número uno para la historia, estalló el cahuín.
Los dirigentes igual le bajaron el perfil al atado, porque ahora los lolos tendrán que entrenar en el Caracol Azul y luego caminar a la sede del Club, en Campos de Deportes, para almorzar.
El ambiente en el Caracol no es de los mejores, ya que el personal que labura en el recinto está con los sueldos atrasados y puro esperando. Claro que pocos se atreven a reclamar para no seguir el mismo camino del sufrido "Tito".