Ninguna gracia le causó al alcalde de Providencia, Cristián Labbé, la incursión relámpago de que fue víctima la Avenida 11 de Septiembre a manos de un grupo de "tituladores" -aún desconocido-, que le cambió el nombre a todo lo largo y ancho por el del 18 del mismo mes el pasado jueves.
Aunque el planteamiento no es nuevo, el edil descartó de frentón la posibilidad de renombrar la calle, "porque no está la intención de la autoridad de hacerlo", según señaló.
"Me parece que hay que aprender que las calles tienen un nombre y hay que respetarlo sí o sí. A mí no me gusta el nombre de la calle República de Cuba, pero no lo voy a cambiar. O puedo no haber estado de acuerdo con Bilbao y su Sociedad de la Igualdad en su tiempo, pero no por eso tengo que cambiarle el nombre a la avenida Bilbao", dijo.
-¿No hay ninguna manera de efectuar un cambio?
- No, no hay nada que hacer. Este es un acto al que hay que restarle importancia; es como rayar una muralla con graffiti, no tiene la menor importancia. Siempre hay gente que busca actuar de modo antisocial y alterar el régimen de vida de una ciudad. Las cosas ya están en orden y se limpiaron todas las señales.
- Para algunos sería un gesto en pos de la reconciliación...
- Las calles tienen nombre porque la sociedad se los pone en algún momento, y son un libro abierto de historia. Eso permite que las ciudades vayan guardando esta memoria colectiva. Ese es su sentido.
- Pero parece que ésta en particular causa ciertas odiosidades.
- Entonces tendríamos que borrar el nombre a todas las calles, porque todas tienen significados. Para uno es bueno, para otro es malo, pero a todas las calles la gente las ve como las quiere ver. No, no hay ninguna posibilidad (de cambiarle el nombre), porque tendríamos que empezar a revisar todas las calles, cuál me cae bien y cuál me cae mal.
- ¿Aunque se trate de una fecha que divide a los chilenos?
- Insisto en que a mí me caen mal algunas calles y me dividen otras. Es imposible cambiarle el nombre a una calle, porque tiene una serie de complejidades; además, no está la intención de la autoridad de hacerlo.
- ¿Entonces no importa que cause resquemor?
- Es un tema opinable; cada persona tiene una opinión, para mí es el nombre de una calle y se mantiene permanentemente; no hay cambio.