MÁS LOCA QUE UNA CABRA: Este dicho sí que es harto viejo y era uno de los favoritos de las abuelas de antes, que cada vez "crucificaban" con tal expresión a una persona, especialmente si era una chiquilla o mujer joven. Ser "más loca que una cabra" hoy se ajustaría a una niña inquieta, diferente, hiperkinética o excesivamente liberal y creativa, pero para las señoras de ayer, los proyectos de dama tenían que ser obedientes y sometidas, y pobre de ellas si no lo eran, pues de inmediato confundían la viveza con el desenfreno de las cabras.
EL GLORIADO: Antiguamente, cuando los velorios (o velatorios) eran en las casas, se acostumbraba a transformar el hogar del difunto en dormitorio y comedor, por lo cual se tenía que alimentar a mucha gente que iba a dar pésames Uno de los tragos que se servía eran copitas de licor para beberlas a la salud o gloria celestial del muerto. De ahí viene el llamarle "gloriado" a lo que se toma en homenaje al "finaíto".
APURETE: Ser "apurete" es una actitud de quienes desesperan a los demás por su manera apurada de vivir. El "apurete" es imprudente y acelerado y quiere que todo ande según su incontrolable velocidad.