- ¿"
La Cuarta", la sahumerio?
- ¿Ah?
- Escuche, no me voy a identificar, no quiero que me agarren para el tandeo, pero yo debo ser el rey de los quemados, el campeón mundial de los cristianos con mala suerte, medalla olímpica de los mufones. Merezco un monumento.
- ¿Cómo tanto, oiga?
- Le explico. Durante tres años ahorré la mitad de mi sueldo y me metí en Habitacoop. Junté dos millones para la casa, y en diciembre del 2001 me informan que quebró la cooperativa. La única "solución" del Gobierno fue reconocerme 100 UF para una caja de fósforos indigna, pagadera a 20 años plazo.
- Ya, pero no basta para el primer lugar.
- ¿Ah, no? Durante otros ocho años he cotizado en la AFP Magister, que pertenece al holding de frescos de Inverlink. Ya ni duermo, pensando en que puedo perder mis imposiciones. Pero si esto no basta, le cuento lo que me ocurrió el día de mi cumpleaños.
- Ah, chupalla. ¿Qué onda?
- Salí a trotar por el barrio y un troglodita de 20 años me agarró a combos y chuletas en la calle, porque me confundió con un delincuente del sector. Me costó dos meses llevarlo al tribunal, donde se jajajeaba de lindo y se burlaba con que su abogado lo arreglaría en un pestañeo. Y así, no más, fue.
- ¿Hijito de su mamá?
- Más o menos. Todas las mañanas, cuando veo a su madre trabajando en un vehículo no autorizado para transporte escolar, me acuerdo de sus risitas cínicas, y me digo que esta es la suerte que me tocó vivir como un profesional honrado que se dedica a la educación de niños y adultos. ¿Califico o no?
- Juegue un Kino, compadre. ¿Cómo sabe?