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| 10 de Abril de 2003 | |||
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Gringos fueron recibidos con besos y aplausos mientras las milicias apretaban cachete Cayó Bagdad: Resistencia era puro chamullo
Las tropas ingresaron en medio del júbilo de miles de iraquíes en las calles, muchos de los cuales les abrazaron, lanzaron flores y les besaron manos y cara al tiempo que desataban sus iras contra los símbolos del régimen. "Señores, si ustedes supieran lo que este hombre le hizo a Irak", gritó un anciano, mientras aplastaba un retrato de Hussein con su zapato. "El mató a nuestros jóvenes, mató a millones". Horas después, en Washington, el embajador iraquí en las Naciones Unidas, Mohamed Aldouri, oficializó la derrota señalando "El juego terminó". "Mi labor ahora es la paz, dijo. El juego terminó y espero que prevalezca la paz. Tengo la esperanza de que el pueblo iraquí pueda tener una vida feliz". Agregó que no había tenido ningún contacto con Saddam Hussein o con otros miembros del gobierno iraquí. "Creo que estamos en la última escala", le dijo el coronel de los marines John Toolan al corresponsal de Reuters, Sean Maguire, quien acompañaba a las fuerzas estadounidenses en su camino hacia el Monumento de la Liberación, considerado el centro de la capital iraquí. "No más Saddam Hussein", coreaba un grupo mientras saludaba a las tropas. "Los queremos, los queremos". Chiítas, miembros de una mayoría contraria al gobierno del partido Baath, de la secta sunita del Islam, se golpeaban en los pechos al igual que hacen durante el festival religioso de Ashoura. Otros bailaban haciendo la V de la victoria con sus dedos. En Qatar, donde está el mando central aliado, el brigadier general Vincent Brooks dijo que el gobierno de Saddam ya no controla Bagdad. "La ciudad capital es ahora una de esas áreas que han sido agregadas a la lista de las que el régimen ya no controla", señaló. Sin embargo, advirtió que elementos leales a Saddam siguen oponiendo resistencia en el norte, incluyendo el poblado natal de Saddam, Tikrit y siguen siendo una amenaza, incluyendo el posible uso de armas de destrucción masiva. Corresponsales extranjeros en la ciudad dijeron que ni el ministro de información, el gordito carrilero Mohammed Saeed al-Sahhaf, ni ninguno de sus colaboradores se presentó en el Hotel Palestina para dar su diaria conferencia de prensa. Los periodistas que se encuentran en esta bombardeada ciudad aseguraron no haber visto al vocero en las últimas horas. Se estimó que el hombrón, que siempre aparecía de uniforme, al ver la cosa perdida prefirió apretar cachete al igual que tantos otros prohombres del régimen.
La Casa Blanca se saboreaLa Casa Blanca saboreó el "momento histórico" de su victoria, pero advirtió que la guerra todavía no terminó y se pueden registrar nuevos momentos de tensión."La voluntad de libertad no puede ser sofocada -dijo el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer-. Este es un momento histórico: los iraquíes estaban sedientos de libertad". El sheriff George W. Bush, quien prefirió mantener un bajo perfil y no realizó presentaciones públicas ni comentarios directos a la prensa, siguió por la televisión las imágenes que llegaron desde la capital iraquí, al igual que lo hicieron millones de sus compatriotas.
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