La quiebra del Banco Hipotecario de Crédito (BHC), escándalo financiero que llevó al país a una de sus más profundas crisis económicas justo cuando estaba en pleno apogeo la recesión de la década de los '80, tuvo entre sus principales protagonistas al ex biministro de Pinochet, Rolf Lüders, también vicepresidente del directorio de la entidad bancaria.
A la cabeza del BHC estaba Javier Vial, quien controlaba el mayor grupo empresarial a principios de los '80. Bajo el influjo del conglomerado figuraban decenas de compañías y tenía entre sus principales activos el mencionado banco, que dominó el mercado desde 1974.
Operaciones financieras realizadas por el Banco de Chile -del que Vial poseía el 23 por ciento de las acciones- y el Banco Andino, empresa de papel creado por el grupo en Panamá, motivaron la primera querella por estafa.
En concreto, el BHC efectuó un complejo proceso de triangulación financiera que le permitió canalizar, a través del Banco Andino, fondos provenientes de sus entidades financieras en Chile hacia otras empresas del holding.
Con este ardid eludieron los márgenes fijados en la ley general de bancos, el que "superaba los varios millones de dólares", afirmó en noviembre de 1997 el ministro en visita Rafael Huerta.
En este caso fueron absueltos por la Corte de Apelaciones de Chago Vial, Lüders y otros seis ejecutivos del BHC.