Los policías no se espantan ante nada, porque están acostumbrados a ver de todo, pero los sargentos Mora y Castillo casi expiran de espanto cuando al ingresar a una pagoda vieron con indisimulado estupor y creciente nerviosismo que sobre el piso de fina tierra apisonada yacía el cuerpo de una persona con una pala enterrada en el cráneo.
"Me resulta inverosímil, por decir lo menos", dijo Castillo. "Más respeto, que aún respira", replicó Mora.
Los carabineros de la Tercera Comisaría arribaron a la vivienda ubicada en Bolívar con Las Brisas, en Antofagasta, cerca del mediodía del viernes, a petición de vecinos que acusaron que en el interior de la mediagua dos gallos se estaban matando a chuzazos.
Cuando llegó la ambulancia, los paramédicos tuvieron que decidir si desenterraban la pala o trasladaban al herido tal como lo habían encontrado y dejaban que los médicos corrieran con la responsabilidad de tan delicada operación.
Finalmente, la retiraron cuidadosamente y taponearon la zanja que había excavado la herramienta en la masa encefálica con un apósito esterilizado.
El herido, quien ayer agonizaba en el hospital regional, fue identificado como Luis A. C., de 24 años.
Según se logró establecer, fue brutalmente atacado con la herramienta por el delincuente habitual Humberto Zapata, de la misma edad, quien al momento de ser capturado llevaba en sus bolsillos dos millones y medio de pesos.
Se desconocen las causas de la riña.