- ¿Aló, La Cuarta, la didáctica?
- Sin cachiporreos, dictamos cátedra ayudando a la pobla en problemas. ¿Cuál es su atado?
- Me llamo Juan Carlos Norambuena Palma y desde hace 50 años vivía en Santiago, hasta que me salió un turro inesperado y decidí cambiarme de barrio, a una parte más tranquila, más campera y con menos smog.
-¿Se fue a la Isla Friendship o a la de Tatoo?
- Mucho más cerca, a Los Andes, y una de las primeras cosas que ataqué fue el estudio de mis dos hijos, de 15 y 16 años. Aquí viene lo penca: Los colegios andinos se sacan puros rojos en la admisión de escolares.
- ¿Qué tanto?
- No puedo encontrar matrícula por más que le pongo empeño. Entre otros, pasé por los liceos "Max Salas", "República Argentina", y el "América". Se fueron en la más dura, en ningún caso adujeron falta de vacantes y la respuesta fue que los incorporara a un establecimiento de Santiago. Después de eso partí a la Dirección Provincial de Educación y uno de los jefes afirmó que no podía hacer nada.
- La ondita...
- Me pregunto si él, que está arriba, no le hinca el diente al asunto, ¿quién lo hará? Si es que los pongo a estudiar en la capital, nadie me salva del dolor de cabeza económico: El pasaje escolar vale 1.800 pesos sólo de ida y si tengo que ir a alguna reunión de padres y apoderados, pagaré 4 mil de ida y vuelta. ¡No es ni un negocio! Así que iré al Ministerio de Educación.
- Buena idea. Que le vaya bien.