Desde el 8 de enero, las microlias no podrán dejar a la barra con las pailas pa' la corneta y los nervios de punta, ya que comenzará a regir una norma que establece niveles máximos de ruidos permisibles en todo el país para los buses de locomoción colectiva.
El subse de Transportes, Guillermo "Liguria" Díaz, y el director de la Comisión Nacional del Medioambiente (Conama), cacarearon que el objetivo central de esta normativa es disminuir la contaminación acústica a la que están sometidos todos los capitalinos.
El decreto establece que las máquinas inscritas hasta seis meses antes de la entrada en vigencia de la norma, es decir, hasta el 7 de noviembre de 2003, podrán emitir ruidos del tubo de escape de un máximo de 100 decibeles.
En el caso de microlias inscritas después del 7 de noviembre del 2003, se les exigirá valores máximos de emisión de ruido tanto para el exterior como el interior del bus.