|
|
| 07 de Marzo de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Comerciante con sueño ligero sintió ruidos que no eran suyos y no dudó en apretar el gatillo De un disparo en el mate, botillero mató a ladrón que se escondió debajo de su cama El boliche, que en su letrero de neón reza "La Ramada 2", se ubica en la población Algarrobo de la histórica ciudad y pertenece a José Díaz Peña, autor del disparo mortal. Ni Díaz, ni la Pantera Rosa ni Magnum cacharon cuando pasadas las tres de la madrugada de ayer, los cuatro asaltantes palanquearon la cortina metálica de la botillería y se fueron de hacha hacia los estantes donde estaban los copetes. Los únicos que divisaron la acción de los malulos fueron los carabitates de la Tenencia Diego Portales, los cuales a esa hora realizaban un patrullaje por la avenida El Sol. Al percatarse de que la cortina había sido descerrajada, los polis se echaron agua helada en la cara, se pellizcaron y partieron a cachar el mote, con la seria sospecha de que se trataba de un robo en progreso, como en Área 12. Fue entonces que que los carabinieris se metieron por el mismo forado que habían hecho los delincuentes y pillaron a tres de ellos pelándose licores y gaseosas para meter a la ponchera. Tras una espectacular persecución por el sector, los jinetes de la Tercera Comisaría Oriente sólo lograron lacear a un asaltante, ya que los otros se pusieron un par de bototos a chorro marca Acmé y arrancaron a toda velocidad, dejando una estela de fuego por la avenida El Sol. El detenido fue identificado como Sergio M.M., de 19 años. Después de tomar la declaración del afectado, redactar el parte policial y realizar patrullajes para dar con el paradero de los prófugos, los pacomios creyeron haber hecho lo correcto y dijeron "buenas noches, los pastores". El botillero, tras zurcir la cortina, se fue a la de dos plazas y se quedó dormido como tronco, pensando que lo peor había pasado. Sin embargo, la durma se tronó con tutti pasadas las 5 de la madrugada, cuando el botillero escuchó ruidos debajo su cama. Los sonidos resultaron ser de uno de los asaltantes que, nadie sabe cómo, logró fondearse entre el suelo y el catre. Haciendo gala de impecables reflejos, el comerciante sacó una pistola Taurus 9 milímetros y disparó contra el delincuente, quien recibió el pencazo en la sien derecha y falleció en forma instantánea. El finado, de 25 pepas aproximadamente, no portaba ningún tipo de identificación, por lo que fue llevado como N.N. al Servicio Médico Legal de Rancagua. Más tarde se supo que era conocido como "El Mono" El dueño de la botillería fue detenido, pero quedó libre gracias a la Ley de Legítima Defensa y a que tenía el pistolón debidamente inscrito.
|
|