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| 06 de Marzo de 2003 | |||
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Matón achacado por los conventilleos de vecinos mató a su esposa delante de hijo Mujer se batió a cuchillo con marido Otelo, pero perdió por tres estocadas
El caso, catalogado como uxoricidio por la policía, rompió la nocturnal y melancólica paz que tradicionalmente reina en la calle Mañío, un sector de La Granja que en las noches se ilumina con la mortecina luz que emanan las animitas que recuerdan a vecinos caídos en cumplimiento del deber. En el número 6467 de esta arteria vivía, hasta las 23.30 horas del martes, la pareja formada por Víctor Arriagada, de 32 años, y Connie Lara, de 27. Su hogar, dulce hogar -custodiado por la imagen de la Virgen para mantener alejado al maligno don Sata- se ubica frente a un sitio bautizado como el Aeropuerto Manuel Rodríguez, un peladero en donde Gendarmería les perdió el rastro a los asesinos del senador Jaime Guzmán, luego que éstos abordaron uno de esos matapiojos de acero para escapar de la Cárcel de Alta Seguridad, el 30 de diciembre de 1996, aburridos por la monotonía del menú canero. Según los antecedentes recogidos en el sector y entre los polis enterados del hecho, a la hora antes señalada se inició una fuerte discusión entre los cónyuges, con 13 años de matrimonio a cuestas y un hijo de la misma edad en la libreta. El origen de la disputa fue los celos, que desde hace bastante tiempo corroían como ácido muriático los chunchules del marido, calentándole los sesos y amargándole el pepino. Sólo los sobrevivientes saben cómo la pelea pasó de lo verbal a lo manual, ya que de improviso Arriagada se abalanzó sobre la Connie con un cuchillo en la mano, dispuesto a despostarla. La mujer intentó vanamente defenderse con otra hoja de acero, pero sólo logró punzar superficialmente el pecho al matón antes de ser doblegada por las habilidades homicidas del espadachín, quien le clavó tres veces el cuchillo en el cuerpo. "Nosotros sólo escuchamos los gritos pero nos enteramos que la cosa había pasado a mayores cuando el niño salió a la calle gritando ´ˇmi papá mató a mi mama!´. Entonces, entramos y vimos que la Connie estaba desangrándose en la cama mientras él la miraba como aturdido", relató un vecino. Poco después, ambos fueron trasladados hasta el Hospital Barros Luco, donde la mujer ingresó fallecida. Otras versiones indican que Arriagada intentó suicidarse con la misma arma al darse cuenta de lo que había hecho. La tarea de conocer la verdad de la milanesa quedó en manos del titular del Segundo Juzgado del Crimen, y el homicida permanecía ayer bajo custodia en la Sala Sierra del hospital, esposado a una silla de ruedas y a la espera de ser trasladado a la Peni.
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