Precioso en la ex Penitenciaría quedó un pavo real venezolano al que detectives antinarcóticos del Aeropuerto de Pudahuel le cortaron las alitas cuando intentaba revolotear hacia España con más de 3 kilos de cocaína.
El burrero chévere fue identificado como Tomás Calles, de 34 años, quien intentó pasar por agua tibia a los sabuesos, caleteando el veneno en el interior de tres envases de champú que llevaba en una maleta.
Los polis pararon las antenas en la sala de tránsito, debido a que cacharon nervioso al jote y dándose más vueltas que un gato antes de echarse.
Una vez que se puso en la fila, los sabuesos lo sacaron de un ala y lo llevaron a la Sala de Canto de la terminal aérea, donde lo interrogaron y le revisaron el equipaje.
Todo estaba impeque, hasta que los polis lorearon los champúes y cacharon que estaban sellados como la mona. Los abrieron y descubrieron que el contenido de los envases era nada menos que clorhidrato de cocaína, que en total pesó 3 kilos 260 gramos.
El cristiano fue contratado en Caracas por un tal "Blas", quien le pasó los pasajes y viáticos para viajar a Lima, Santiago y Madrid, donde el receptor de la falopa debería entregarle una recompensa de 6 mil dólares.