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| 21 de Febrero de 2003 | |||
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Víctima de violencia intrafamiliar rezó mientras liquidaban a su esposo "¡Dios sabe por qué lo hice!", gritó mujer que pagó por matar marido Junto a ella también debieron comparecer ante Usía, en calidad de acusados, Carmen Bobadilla (49) y el yerno de ésta, el delincuente habitual Osvaldo Sánchez (30), autor material del asesinato. Según lograron establecer los detectives de la Brigada de Homicidios de Investigaciones, Elvira, una desgraciada víctima de la violencia intrafamiliar, luego de sufrir por años las palizas y la traición de Arenas, en concomitancia con Carmen, su mejor amiga, planeó asesinar al hombre, cuyo cadáver apareció la mañana del domingo al interior de su automóvil, con los pantalones abajo, en un camino cercano a Machalí. La mujer le pagó dos millones de pesos al delincuente para que liquidara a su marido, luego de emborracharlo durante un asado que organizó en su domicilio -situado en la calle Sewell Nº 162, en la población Santa Teresa de Machalí- especialmente para lograr su cometido. El delincuente, quien sólo el año pasado había salido de la capacha donde cumplió una larga condena por asalto, le destrozó el cráneo al ex minero de Codelco con un madero, mientras su esposa permanecía escondida en el dormitorio y rezando, para no observar cómo moría su esposo. Fuentes cercanas a la investigación dijeron a La Cuarta que Elvira Morales no se arrepiente de nada. "Fue un descanso para mí", dijo la mujer, luego de relatar la existencia miserable que llevaba junto al difunto, con el cual tuvo cuatro hijos, dos de ellos varones residentes en Estados Unidos y dos hijas que viven en Rancagua. El asesinato fue atribuido inicialmente a un incidente sexual escabroso, ya que era cosa conocida que la víctima era un califa parrandero y mujeriego.
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