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| 20 de Febrero de 2003 | |||
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Crisis empuja a vecinos de El Paico a arriesgar su vida vendiendo pasteles en la Autopista del Sol Dolor de pobres por trágica muerte de dos "palomitas"
Mientras Marta Llantén Ceballos (41 años) y Juan Ávila Guzmán (21) ofrecían empolvados, alfajores y merengues en el kilómetro 51 de la autopista, un pesado camión, patente HT-4538, los impactó por la espalda, matándolos instantáneamente. Según informes preliminares, el chofer de la máquina de carga, Claudio Paredes, se habría quedado dormido al volante. El atropello dejó con el pecho apretado a otros vendedores de moras, cebollas y otros productos de la zona, quienes se vieron reflejados en los cuerpos deshechos que quedaron junto a la ruta. Lamentablemente, los encargados de limpiar el lugar no hicieron un trabajo muy prolijo, ya que aún se podría ver ayer, con horror, pasteles y restos humanos entre la maleza. Marta era esposa de carabinero, vivía en El Monte y trabajaba hace 18 años en ese sector de la carretera con el tradicional delantal blanco. "Adoptó" a Juan -"Juanito" o "Cano" como también le decían- como compañero de venta, cuando éste apenas tenía 8 añitos. Si bien la tragedia golpea fuerte a la familia de la mujer, es más grave en el caso del menor de los fallecidos. Hace seis años que el padre de Juan Ávila, también vendedor "palomita", murió arrollado en la ruta. Además, con lo que ganaba vendiendo pasteles, el joven mantenía su humilde hogar. Era la única entrada económica para la casa. Su cuñado, Carlos Plaza, esposo de Paola Ávila, declaró a La Cuarta que la familia está destrozada con la muerte de Juan. "Ésa era su vida. Trabajaba todos los días, toda su vida en esto, desde que era chiquitito y mire cómo fue a parar", señaló, visiblemente afectado.
No queda otraHace cuatro años, el Ministerio de Obras Públicas inauguró una treintena de puestos en el peaje de Melipilla, para albergar a un centenar de "palomitas" de la zona y, así, evitar los accidentes como el del papá de Juan y de muchos otros que dejaron su vida por vender pasteles en la vía.Los familiares de Marta Llantén y Juan Ávila contaron al diario pop que los fallecidos se interesaron por tener un puesto más seguro, pero el alto precio del permiso les hizo seguir en la berma. "Él sabía que era peligroso, pero se dedicaba a eso para subsistir y no podía hacerlo en otro lugar", aseveró Carlos Plaza. Respecto de futuras querellas contra el chofer, las familias no quisieron dar detalles. Un sobrino de Marta Llantén dijo que "cada cosa a su tiempo; después pensaremos eso. Por ahora nos interesa velarla, llorarla y sepultarla". Ambos funerales se harán hoy, en el Cementerio de El Monte.
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