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| 20 de Febrero de 2003 | |||
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Religión le impide recibir sangre y su salud corre peligro Testigo de Jehová enfermo de la cuchara se resiste a transfusión
El tira y afloja comenzó cuando dicho centro asistencial interpuso un recurso de protección, a fin de obligarlo a aceptar el plasma sanguíneo de otro cristiano para entrar a picar con el bisturí, y continuó ayer con la apelación de Moraga, que quiere ingresar al quirófano, pero sin que le enchufen ni un centímetro cúbico de sangre ajena. Apoyado por el abogado Hugo Gutiérrez, el testigo de Jehová decidió apelar al recurso para que lo operen usando el sistema de los expandidores, una mezcla líquida que en parte puede reemplazar a la sangre. Aunque en otros recintos asistenciales, como el Hospital Clínico de la Universidad Católica y el de la Chile lo pueden atender de esta manera, el costo cercano a 6 millones de pesos no le permite cubrir los gastos. Dado que Moraga es cotizante de Fonasa, sólo tiene la alternativa del San Juan de Dios, que es donde se controla, y si bien la cuenta se le alivia caleta, ahí no puede dar cumplimiento a sus preceptos religiosos. Los expandidores son soluciones a base de agua salina y otros componentes que reemplazan la sangre y es el único compuesto aceptado por los Testigos de Jehová para practicarse algún tratamiento médico. Moraga necesita con urgencia que le instalen en la cuchara dos by pass para seguir viviendo con relativa normalidad, pero como no quiere recibir en su cuerpo sangre de otra persona, el caso llegó hasta los tribunales de justicia. "En mi caso y el de otros hermanos, no respetan nuestros principios básicos, nuestra religión y los derechos humanos que todos tenemos. Es extraño que los médicos quieran salvarnos la vida, pero sin respetar nuestra voluntad", sostuvo el hombrón. Añadió que tampoco está dispuesto a someterse a la transfusión, porque no confía en los sistemas de seguridad que se emplean para mantener la sangre limpia y libre de virus. Don Raúl, como es conocido en la villa Las Palmas de la comuna de Peñaflor, ha sufrido dos infartos: El primero en agosto del año pasado y el otro el 28 de noviembre, cuando estuvo a punto de abandonar este mundo. En otros casos similares, personas de esa religión también han rechazado sangre de donantes, pese a la posibilidad cierta de morir, porque sus creencias no permiten las transfusiones.
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