|
|
| 20 de Febrero de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Estaba de viudo de verano y bandidos lo obligaron a abrir caja fuerte Dejan como arrollado huaso a ingeniero y le roban 200 palos
Al momento de ocurrir el atraco, a las 11 de la noche del martes, la víctima, identificada como Manuel Peña Maureira, de 39 pepas, estaba durmiendo pata de laucha en su box spring, en un dormitorio del segundo piso del palacete signado con el número 8669 de la calle Dakar. A esa hora, el dueño de casa despertó sobresaltado por ruidos que provenían del primer piso, se puso una bata y decidió bajar a cachar qué onda. Al llegar al último peldaño de la escalera, recibió dos trancazos con elementos contundentes en la cabeza y la espalda que lo mandaron al suelo, tras lo cual fue maniatado con los cables del teléfono y encerrado en su propia pieza, donde estuvo más de seis horas como arrollado de huaso. Los desconocidos al parecer estaban dateados, ya que después de llevarlo a punta de aletazos al dormitorio matrimonial, se fueron como hacha a la caja fuerte que Peña tenía fondeada en el primer piso. Bajo amenazas de muerte, uno de los antisociales le exigió que le cantara la clave secreta, a lo que la víctima accedió sin resistirse, ya que sintió que le pusieron una cosa puntuda y helada en el cuello, presuntamente un cuchillo. Enseguida, los patos maluendas abrieron la caja fuerte y se pelaron 70 mil dólares en billetes, equivalentes a casi 52 millones de pesos. De acuerdo a lo relatado por el ingeniero a la poli, los ladrones estuvieron registrando la casa hasta las cuatro de la mañana, aproximadamente. Además de las lechugas, los hampones se chorearon equipos computacionales y máquinas que la víctima ocupaba en su pega. El monto total de lo robado fue avaluado en 200 millones de pesos. Después de que los malulos arrancaron con los choreos y aún amarrado, el ingeniero estuvo una hora y media apretando el botón de pánico que existe en su pieza, pero no lo pescaron. Dijo que ni personal de la empresa ADT ni carabineros llegaron a su vivienda. Recién pasadas las cinco y media de la mañana, bajó como cuncuna al primer piso y después de soltarse las amarras llamó al 133 y pidió ayuda a los verdes. Funcionarios de la 17ª Comisaría de Las Condes le prestaron ropa, pero no pudieron atrapar a los asaltantes.
|
|