Que los trastornos siquiátricos son una de la trabas más grandes en cuanto a la inserción laboral de quienes los padecen, lo saben de sobra en el Fondo Nacional para la Discapacidad, Fonadis. De ahí que durante el 2002 uno de los proyectos más auspiciosos que financió es la de capacitar a los "huéspedes" de una de las hospederías del Hogar de Cristo.
A partir de junio, una docena de personas con distintos problemas mentales, como epilepsias, esquizofrenias, e incluso varias tentativas de suicidio, inició un curso que comprende desde aprender a sacar fotocopias a empastar un libraco tipo Atlas.
La idea era prepararlos para ganarse algunas monedas mediante los servicios que presten a la comunidad y de esta forma, convivir en otro ambiente con la gente que es, así, entre comillas, "normal".
Andrea Zondek, máxima autoridad del organismo pro-integración, contó que para este año son 200 los proyectos seleccionados tras el concurso habitual que hace el fondo, destinado a sacar adelante aquellos que resulten más viables por el ñeque empeñado, por quienes participan, sus características y el aporte que pueden significar para el terruño, es decir, similar a lo que desarrolló la hospedería aludida. En una apuesta a las destrezas manuales de sus habitués, encachó los talleres en las áreas de fotocopiado, anillado y encuadernación, de modo de lograr su autovalencia y que perciba algún ingreso por su trabajo.
"El área laboral es una de las prioridades para el Fonadis sobre todo si se trata de personas con alguna discapacidad siquiátrica, que son las que tienen quizás la mayor dificultad para insertarse en la sociedad", señaló.
Edwin Matamala, 32 años, es uno de los nuevos caperuzos formados al alero de la obra del padre Alberto Hurtado. Esquizoide, contó que quiere juntar su propia plata, ya que están abiertos a recibir pedidos y a precios terribles de convenientes, en Obispo Umaña 937, Estación Central.