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| 13 de Enero de 2003 | |||
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Cabros de Cavalleri derrotaron a Venezuela, por 2 a 0 Al menos no quedamos zapatero Como en las anteriores presentaciones, de regular a malena fue el cometido de Chile, por mucho que en los guarismos se impuso a los llaneros por 2 a 0. La misma falta de entendimiento, cohesión entre las líneas y pifias en delantera volvieron a exhibirse en la despedida del certamen disputado en Colonia, y si el resultado esta vez fue favorable fue sólo porque los venezolanos se mandaron pifias garrafales, que en esta oportunidad al menos fueron aprovechadas por los espinilludos de rojo. Así fue como a través de un autogol, marcado por Rodríguez en el minuto 75, y una conquista de Mauricio Pinilla, que sacó provecho a una pelota que no despejó el último hombre, la "Rojita" se quedó con el triunfo, que de todos modos se sabía que serviría exclusivamente para los aplausos, ya que con las derrotas ante Paraguay, Argentina y Colombia la eliminación estaba decretada de antemano. "Me hubiera gustado que con esta victoria hubiésemos estado celebrando la clasificación a la próxima ronda, pero lamentablemente apenas fue el premio de consuelo a una actuación que no fue positiva", asumió la desazón Fernando Cavalleri, técnico del combinado que ratificó que, de todos modos, al regreso a la patria, mañana a primera hora, presentará la renuncia indeclinable al cargo, pues "aquí mandan los resultados y ni yo ni el grupo los conseguimos". Por parte de los cabros, en tanto, no hubo la autocrítica severa que se esperaba. Como si el golpe no hubiese sido lo suficientemente duro, los lolos no reconocieron que haberse dedicado a hacerse los lindos con las uruguayas y andar preocupados de los cortes de pelito, fueron cosas que no debieran haber sucedido y apenas un tímido "para la otra será", se oyó decir en el triste balance por parte de Mauricio Pinilla, tal vez uno sobre quien había más esperanzas depositadas y al final se desinfló como globo al sol.
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