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| 02 de Diciembre de 2002 | |||
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Alcalde se hizo el lindo con primeros visitantes y dijo que chapuzones no son populistas Playa de Lavín debutó con puros cabros como pantruca y ninguna sirena potable
Pasado el mediodía, los 400 metros de largo por 20 de ancho de arenas que contempla la funcia recibieron al alcalde Joaco Lavín, quien con un balde en una mano y un snorkel en la otra, dio la bienvenida a los bañistas que a esa hora ya se zambullían en el agüita. Haydé Díaz, de Lampa, apenas supo que el balneario abría sus puertas, agarró a sus 5 hijos, preparó un picnic y su mejor bikini para disfrutar de un día de guata al sol, dejando botada a su pierna peluda y también sus labores hogareñas: "Hace cinco años que no podemos veranear por falta de plata, así que esto es súper", contó mientras se guarecía bajo un toldo. Como ella, los improvisados y blancuchentos visitantes no la podían creer: Arena finita traída directamente desde el litoral central, quitasoles y reposeras para depositar sus humanidades y dejarse dorar por el astro rey; un sector de juegos típicos playeros, onda vóleibol y paletas, y harto vendedor que le ofrece desde rico pan de huevo hasta mote con huesillos. Según el alcalde, la idea -a la usanza de lo que se hizo en la ciudad franchuta de Lyon- es que todos los jureles que andan chapoteando en el cemento puedan refrescarse sin pagar ni uno. De esta manera, los que ven las olas sólo cuando andan con la caña, podrán disfrutar de vacaciones de verdad sin alejarse de la urbe. "Éste va a ser un lugar entretenido y agradable y sólo pedimos que lo cuiden, porque es una alternativa para los que no pueden salir de Santiago. Falta el mar, pero eso es lo de menos", señaló el edil, quien descartó que se trate de una medida populista. El costo de la singular playa, ubicada en Bulnes con Balmaceda, es de 40 milloncejos de pesotes por la temporada estival, y comprende dos delfines y dos duchas múltiples, además de una zona para hacer castillos de arena, camarines y torres al estilo de los "Guardianes de la Bahía". Los piqueros, en tanto, son en un par de piscinas con un sistema similar a un jacuzzi que les da el efecto de olas. En cuanto a las condiciones sanitarias, éstas deberán ser revisadas por el Servicio de Salud Metropolitano de Ambiente (Sesma), ya que muchas de las críticas hasta ahora apuntan a que por estar junto al Mapocho, los salvavidas serán reemplazados por los "guarenes de la bahía".
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